Ayer como cada 17 de mayo, mis niñas y yo, (el boss curraba), nos echamos a la calle con el propósito de cumplir con nuestro ritual de comprarnos un libro en los puestos de la calle.
Lo hacemos desde hace siete años, que es cuando nos vinimos a vivir a Redondela. Y no fallamos uno.
Los primeros años que pasamos aquí, no andábamos precisamente holgados en cuanto a la economía se refiere, esto no quiere decir que ahora lo estemos, pero bueno, sobrevivimos. Para alguno de vosotros gastarse un día señalado de un mes concreto 40 euros en libros puede resultar normal, de hecho debería serlo, pero en mi caso ha habido años en que resultaba casi un despilfarro. El caso es que aunque no teníamos un duro, decidí por aquel entonces que compraríamos siempre un libro cada una, por varias razones. La primera es que me encantaba la idea de tener un ritual con mis niñas, un ritual sagrado y mágico, y no hallé mejor opción que la de contagiarles mi pasión por la lectura, el gusto de revolver hasta topar el adecuado, el deseo de llegar a casa y ponerte a leer, a mirar, a admirar tu nueva adquisición. La segunda es aportar mi pequeño grano de arena con el que reforzar la iniciativa de los libreros, para que no dejen de sacar los libros a la calle, para que se desperecen de sus largos sueños acurrucados en cualquier estante. La tercera, bueno, la tercera es que así tenía una excusa para poder comprarme un libro más.
Ayer fue un día perfecto.
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Foto de Bicos, (mi hermana, je je)
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Grabaré esa idea en mi memoria porque me parece de lo más útil, sí sí y sí.
Salu2!!
¡¡Dios mío, si todavía lo estoy editando!!, jajajaja.
Saludos Venutz
Perfecto ritual, normal que fuera un día perfecto …
Yo también grabo la idea…
bicos!
¡Cachis…! En momentos así lamento no tener una docena de hijas a las que llevarme a comprar libros
Menuda excusa te has buscado para aumentar la biblioteca … ¡confiesa…!
Desde luego, somos peligrosas cuando se trata de libros. Yo, aunque solo tengo que mantener a dos gatos, un canario y una cabra virtual, también gasto demasiado en libros. No, no es que gaste demasiado; es que los libros son terriblemente caros. Y si hay alguna novedad interesante, pagas un pastón por el capricho.
En fin, quizá algún día los ministros de cultura se enteren de que para adquirirla se necesita poder acceder a ella.
Un beso, amiga
Gracias wilde. Ahora que miro…¡¡menudo madrugón!!, ¡gensanta!, (que diría Mariano).
Trenzas, querida, confieso. ¡¡Que razón tienes!! Yo solo puedo ir comprándome los que salen en las colecciones estas de los kioskos, y el capricho, muuuuy de vez en cuando. En fin….
Amplexum a los dos.
Una magnífica tradición. Yo es de los pocos caprichos que me doy. Me voy a la FNAC, paso la tarde, cojo no sé cuántos y luego devuelvo la mayoría porque no me lo puedo permitir, y me voy a mi casa con dos o tres libros.
Como escritor novel que los libreros salgan a la calle y haya gente rebuscando por debajo de los best sellers es un pequeño soplo de aire fresco…
Besitos
Bonita tradición. Recuerdo cuando mi padre nos paseaba por la feria del libro de Madrid. Hasta que al pobre le dió la alergia y no pudo llevarnos más (la ponen en el Retiro)
Besitos.
Yo me autoimpongo hacerlo de vez en cuando. Como tú, no es que me sobre la pasta pero algún libro de vez en cuando.
Genial tu hermana!!
A mi me encanta tener tradiciones de ese tipo, de las que sucenden una vez al año y siempre son especiales.
Me parece genial lo de los libros, para mí tener libros y discos, literatura y música, es como tener un tesoro…y lejos de lo que pueda parecer, para mí regalar un libro es algo super personal, no a cualquiera se le regala cualquier libro, qué va…es mucho más íntimo yo creo
Algún día se liberalizará el sector y nos resultará más barato comprar libros. Mientras, habrá que hacerlos ricos si queremos enriquecernos, aunque las fuentes de riqueza de unos y otros sean complletamente diferentes
jo, me gusta esa costumbre! pero como no tengo hijas, sino tres perras, no la veo factible, je je je. yo soy de esas locas que se gastan al mes todo su sueldo en libros, k desastre.
tus hijas guardarán siempre ese recuerdo, ya verás, por bonito. ojalá además sean unas grandes lectoras!