Hoy no estoy triste, aunque el tema os pueda indicar lo contrario.
Me he levantado bien, (hace ya horas que me levanté, jajajja, no creais que acabo de botar de la cama) con ganas de hacer muchas cosas, tantas, que como siempre no me dará tiempo ni a la mitad de ellas.
He leido a Jovekovic, y he decidido que hoy por fin era el día.
Mi primer post en este blog fue hablando de mi padre. Creo que ya os habeis dado cuenta de que me gusta contarlo todo, de que no tengo pudor en mostrarme tal y como soy, ni en dar a conocer mis sentimientos y pensamientos. Hay gente que no cuentan demasiado de sí mismos, piensan, y aparte de estar en su derecho seguramente estan en lo cierto, que hay cosas que deben quedar para la intimidad, y que no deben airearse. Yo, sin embargo, no le veo nada malo a contar los sentimientos más íntimos, no veo tal pérdida.
Por eso hoy hablaré de una de las cosas que más me duelen en mi vida. Creo que es lo único que yo puedo llegar a envidiar en los demás.
Yo no tengo madre.
Bueno, no quiero liar a nadie, madre tengo, pero no ejerce de tal, nunca lo ha hecho. Es la mujer que me ha parido, que me ha dado pan y ropa mientras era pequeña y poco más.
Nunca he tenido en ella una consejera, una confidente, un puntal que sé que no me fallará. No me fio de mi madre. Me la ha jugado muchas veces.
Nunca se ha privado de una fiesta, ni cuando mi hermana pequeña y yo no teníamos edad para quedarnos solas en casa. Su primer y único objetivo es que mi padre la quiera. Confunde querer con hacer la pelota. Te vende a las primeras de cambio con tal de coseguir alguna clase de beneficio. Es egoista, egocéntrica.
Y cuando quieres tanto a una persona así, el dolor es indescriptible. Cuando ves que pasan los años y sus defectos, lejos de desaparecer, se acrecentan, sientes que eres más desgraciada que nadie en este mundo. Que hasta los que no tienen comida, mueren felices, porque se van llenos de amor. Y buscas en tu interior un motivo para no ver el monstruo, y te vas engañando a ti misma, intentando encontrar razones inexistentes para su comportamiento. Y unas veces lo consigues, y el dolor se aletarga, pero siempre está ahí, y sale al primer descuido.
Gentes, que no son más que vecinos y conocidos, siempre me preguntan que por qué sigo yendo a la aldea. Por qué no hago como mis hermanas, que practicamente no aparecen. Y siempre les digo lo mismo. Voy porque yo no soy como ella. Porque si la dejara tirada sería como ella. Y porque lo que más odio en este mundo, es a la gente como ella.
A veces me he parado a pensar si en el fondo, tan en el fondo que no lo veo, no seré como ella. Si no iré para que sienta remordimientos de todo lo que me ha hecho, que siendo la más perjudicada por ella, soy la que siempre está cuando lo necesita. Si no le demuestro cada día que en mi si se puede confiar, para que se de cuenta de como deben ser las personas, en vez de hacerlo por que sí, porque es mi madre. Eso me convierte un poco en una ella más. En alguien con un objetivo oscuro.
Y despues de todo descubro que me da pena. Que no sabe lo que es amar. Que no conoce el placer de ayudar. Que no siente la satisfacción de las cosas bien hechas. Y a veces, cuando me hace una nueva jugarreta, ya no sé si lloro por mi, o por ella.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Es muy duro lo que estás contando Vitruvia, supongo que si lo haces es porque te sirve de desahogo. Lo único que podría decirte es que por lo poco que te conozco, si es que a esto que hacemos se le puede llamar “conocer” – que yo creo que en cierta manera sí – me parece que vas a saber o ya has sabido sacar algo positivo de la experiencia, y es no cometer tú con tus hijas los mismos errores que han cometido contigo. Pongo la mano el el fuego y creo que no me equivoco.
Vaya, algo me olía cuando leía lo que escribias sobre ella…
La verdad es que es una situación complicada, que entiendo porque he visto un caso muy parecido en mi familia.
Solo que en mi caso en lugar de ser mi madre, se trata de mi abuela…
Mi abuela también es egoista, egocéntrica y nunca ha dado amor a sus hijos… cuanto menos aún a sus nietos.
De hecho, ni mis hermanos ni yo la llamamos abuela… y cuando llamaba a casa, le decíamos a mi madre… ‘toma, es tu madre’… como si fuese una extraña para nosotros.
Durante más de 20 años, he visto cómo mi madre, pese a que mi abuela siempre la ha tratado mal y la daba de lado, seguía llamándola, incluso gastándose un dineral en teléfono…
Cada verano volvíamos al pueblo, y cada verano mi madre acababa sufriendo por culpa de su madre… viendo cómo la trataba como una extraña, anteponiendo a cualquier otro a ella…
Durante muchos años no entendía porqué mi madre insistía en seguir hablando con ella, en seguir viéndola, si ya de antemano sabíamos cómo iba a acabar todo…
Con el tiempo he llegado a entenderlo un poco, y creo que en parte lo hace porque tiene la esperanza de que algún día su madre rectifique y se sienta orgullosa de ella… y porque dentro de ella sigue teniendo la necesidad de sentirse querida por su madre…
Por eso ya no lo digo nada, cuando me cuenta que han discutido o le ha dicho auténticos disparates (mi abuela sabe muy bien como hacerle daño a mi madre), porque por un lado se que la haría sentirse estúpida por volver junto a ella sabiendo que le hará daño… y porque por otro lado, lo único que busca mi madre, al fin y al cabo, es lo que yo sí tengo… una madre que la quiera.
Tan solo añado una cosa más…
No te obsesiones con tu madre, ni descuides a tu familia por ella…
Mi madre cometió alguna vez ese error, y nos lo hizo pasar mal por ello, aunque lo hacía sin darse cuenta.
Por cierto, no creo que seas como ella… el mero hecho de cuestionártelo, y preocuparte por ello, lo demuestra. Si fueses como ella, serías demasiado egoista para cuestionarte nada…
A mí me pareció algo parecido con mi abuela paterna, pero yo tenía una ventaja, y es que yo no la quería. No le quitó dureza a nuestra relación pero sí dolor. Lo que cuentas es lo que ha vivido mi padre con ella, casi punto por punto. Así que créeme que te entiendo a la perfección, aunque la piel de cada uno sólo la siente cada uno (perdón por la perogrullada).
Tú eres la prueba palpable que aparte de la genética y el ambiente hay más cosas, porque en nada te pareces a lo que describes de ella.
Besitos enormes para ti.
Se me olvidó mandarte un beso.
Tú no eres ella.
Y creo que haces bien en actuar como tú crees que deben actuar las personas que se consideran eso, personas.
Pero no esperes a que rectifique, cambie o te agradezca nada.
Por lo que parece todos hemos tenido a alguien así cerca… y siempre serán así porque no saben ser de otra manera.
Lo más importante es lo que ya han dicho por aquí: que tú sí estás siendo amorosa con tus hijas.
Petonets
Estoy segura y convencida de que tú no eres como tu madre porque lo demuestras con tus palabras y tus hechos cada día.
Tienes un marido y tres hijas en los que te vuelcas, y además, si no fueras amorosa no escribirías cómo escribes ni nos contarías lo que nos cuentas.
No es culpa tuya. Tú no la pariste. Te parió ella pero no te dejó nada de ella.
No te sofoques. Sigue siendo como eres con los tuyos, aunque te duela tu madre.
En mi casa el ejemplo era el contrario. Mi madre volcada sobre su hijo, y éste, en los momentos más crueles de la vida, la abandonó. Afortunadamente estábamos las hijas, aunque ella siguiera pensando en su hijo.
La vida es cruel, es cierto. Tú tienes en tus manos que tus hijas siempre piensan y crean lo que es cierto: que tienen una madre única, especial, que las adora.
Un abrazo
buuuuuf,
Empiezo a escribir mi comentario con mucho ímpetu después de leer tu texto y los comentarios me he quedado como muda.
Al igual que algunos, yo he tenido una abuela que pasaba de los nietos como de comer mierda. Al final, no la queríamos ninguno y su hijo, creo que tampoco mucho. Si no hubiera sido por mi madre el contacto hubiera sido mucho menor.
Pero era la abuela, no mi madre. Y eso, creo que es mucho más duro. Creo, sin embargo que tu actitud es la mejor. Actuar igual que ella sería fácil pero te pega esta otra forma de hacer las cosas, como las estás haciendo. Eso te hace buena persona y al final, has aprendido a volcar tu cariño y tu amor en tus hijas y no te pasará como a tu madre.
Actuando a la desesperada, si yo tuviera a mi abuela viva, creo que le diría y le expondría lo mal que lo está haciendo. Y si fuera mi madre la que se comportara así, no dudaría en hacerle ver mi dolor. Lo que ocurriera después, solo dios lo sabe.
Si te sirve de consuelo, te mando un besito desde aquí.
Para bien o para mal, la familia no se elige. Viene impuesta.
El hecho de que no la dejes tirada, para mí, te da una categoría que te deja en muy buen lugar. A veces la mejor forma de hacer las cosas es así. A más palos recibidos, más sacar la cara y mantenerse.
Un abrazo
Vitruvia, gracias por compartir con todos algo tan íntimo.
Se que el peor momento es cuando pasas de pensar que tu madre es la mejor del mundo, que es incuestionable, a ponerte delante de un espejo y enfrentarte a la realidad. Tristísimo.
Lo importante es la familia que has creado. Supongo que ya lo sabes y en lo que te centras, aunque como dice Manuel, no estamos preparados para no sentirnos queridos por nuestra madre y una y otra vez le das oportunidades inconscientemente para ver si reacciona … aunque sabes que no lo hará.
Y hablarle claro no sirve de nada. No quieren escuchar.
Eres muy fuerte y generosa. Pocos le darían el regalo de estar con sus 3 nietas y tu lo haces.
Y para terminar con una sonrisa: Me alegro de que se la llevara la grúa! jajajajaaja
Besos!!!
A mí tampoco me importa contar mis sentimientos ni nada pero solo lo cuento si me preguntan jaja.
Pobrecita, que madre tienes… la mía siempre me ha parecido buena… pero cuando mira la tv se convierte en un monstruo
Pobre… XD
Chao ^^
Jajajajaja, Castadiva eres una fenómena. Hoy tendría que contestaros muy extensamente a cada uno, pero aunque no me importa contar mis sentimientos, no dejo de sentir esa culpabilidad de estar hablando mal de tu propia madre.
Joyce, soy de las que siempre pone la otra mejilla. Me gustaría ser de otra manera, pero no puedo luchar contra mi forma de ser.
Interrogación varios hablais de lo de las abuelas, supongo que algun día mis hijas diran lo mismo comentando algun post, pero no será por mi boca por la que se enteren de como es ella. No puedo evitar que tarde o temprano se den cuenta de como es, pero espero que tarden en hacerlo, porque ellas la adoran, la ven solo de visita.
Escriptorum, es un tema duro, pero vamos a quitarle hierro, jajajajaja, sí que me quedaron cosas suyas, lo peor, las tetas enormes y las varices.
Viguetana, justo cuando acabas de hacerle un favor parece que cambia, pero es solo un espejismo.
Mariano, lo que más me duele es darme cuenta de que la quiero, si no la quisiera sería mucho más fácil todo.
Manuel es lo que nos pasa por ser buenas, mi madre hace unos meses se operó de una rodilla y me tuve que ir a su casa casi dos meses para atenderla a ella y a mi padre y ahora está de lo más dócil, veremos lo que le dura.
Estil no dejaré que te quemes. Y me ha parecido más bonito que volvieras a dejarme el beso que si lo hubieras dejado al principio. Gracias.
Modesto, tu comentario deja entrever la suerte que tienes de tenerla.
-
Lo que cuento es durísimo, pero que nadie crea que ni nos hablamos ni nada por estilo, la relación es cordial, porque no dejo que me influyan sus malas artes más que un par de días, incluso a veces llegamos a pasar buenos ratos en familia y todo, pero a fuerza de que perdonamos e intentamos olvidar, y aquí me voy a echar unas flores, porque puedo decir que más yo que mis hermanas, que son menos benevolentes.
-
Y ahora recordaros que no estoy para nada triste, he aprendido a vivir con ello, para mi es normal que cada cierto tiempo me decepcione, aunque lleva una temporadita que solo alguna mentirijilla y poco más, y repetiros que hace falta, incluso más que eso, para poder con menda lerenda.
Besos chicos, sois una pandilla genial.
Mi niña… me siento en cierta manera responsable de tu tristeza con mi post de ayer.., además lo dijiste en un comentario
Mira, a veces las personas son así, pero tienen la suerte de tener a su lado ángeles como tu misma, que aun con todo sigues yendo a la aldea para cuidarla. Solo que no cedas al chantaje emocional que seguro te esta haciendo o te hará tarde o temprano….
y yo lo unico que se me ocurre decir es…gracias por ser asi de angel, espero encontrar a un@ asi en mi camino!
Te mando el abrazo mas fuerte que puedas imaginar (si, mas fuerte que los de mariano
Besos
Entender el dolor de los demás, su forma, su contexto, su influencia, es fundamental para conocer a los demás. Gracias por dejarnos conocer el tuyo, para entenderte más. Yo lo hago!!!
Besos!
Complicada la situación sin duda, tu madre no cambiará ni te agradecerá nada, pero tú eres mejor, lo sabes tú, lo sabemos nosotros, lo sabrán tus hadas algún día y lo sabe el “boss”, que por algo te tiene en su pedestal interior.
y al final de todas las cosas, esto es lo verdaderamente importante, saber que eres una buena persona ( y una buena cocinera, que no he olvidado tu provocación gratuita del otro día, de la que tiempo tendrás de arrepentirte…)
PD:Besos muy grandes, para una tía muy grande y muy valiente.
desde luego que tú eres mejor. debería aprender de ti. también lo imaginaba, contaste algo aquella vez de cuando vivíais en su casa. no sé qué decirte, me parece que es triste, aunque seguramente llevas tanto tiempo viviendo la situación que ya ni te cause pena. Te mando un besiño.
Vitruvia, yo creo que sólo te queda aceptarlo, y que te deje de importar.
Hay una cosa que tengo muy clara: las personas no cambian por el hecho de ser madres, y las personas egoístas, o rencorosas o irresponsables, que es lo que parece que es tu madre, no dejan de serlo por el hecho de parir. Hay demasiada gente que nunca debió tener hijos.
Pero tú eres adulta y ahora quien te necesita son tus hijas, no gastes energía pensando en esa situación y dándole vueltas porque no va a cambiar, utíliza esa energía y pensamientos para otra cosa más beneficiosa para tí y quienes se lo merecen; yo es lo que hago con la gente y situaciones frustantes.
Besos.