Me dice Modesto en el post anterior, que “debe ser bonito reencontrarte con alguien con quien has vivido tantas cosas”. Pues sí, Ana y yo hemos vivido algunas, jajajajaaja.
Cuando nos fuimos a Cataluña no dijimos nada a nadie. Ella por no enfrentarse a nadie de su familia que intentara quitarle la idea de la cabeza. Yo, por tres cuartos de lo mismo, pero con una variante, porque aunque a mi nadie me quita nada de la cabeza, mi madre me hubiera vuelto loca con sus predicciones negativistas.
Recuerdo que nos fuimos el primer viernes de un mes de abril, allá por el 92. Nuestra primera intención era ir a Sevilla, a la Expo, pero el primer reemplazo que se fué, osea tres chicos que se iban con nosotras, llegaron allí y vieron que los sueldos no eran muy buenos y los alquileres desorbitados. Así que tiraron al norte y nos llamaron desde allí. Todo lo que nos dijeron fue el nombre del pueblo y el nombre del local en que ya curraban dos de ellos.
Recuerdo que dos días antes de irnos mi madre me dijo: -Oye, el viernes, como es el día de los Dolores, hacemos una cena, te lo digo para que no hagas planes-. Mi contestación fue: -Yo el viernes no puedo. No estoy-. -Como que no estás- .-Me voy a Cataluña-. A partir de ahí se lió la de San Quintín.
El viernes nos fuimos. No recuerdo ni quien nos llevó a la estación ni nada de lo que pasó hasta que llegamos a Madrid, donde íbamos a pasar el fin de semana con otra amiga del cole.
Pasado el finde, sacamos los billetes para Barcelona, porque en taquilla nos dijeron que no había tren directo hasta Gerona. Una vez en el tren, nos enteramos que el tren sí iba a Gerona. A este bache en nuestro camino aun hoy no le hemos encontrado explicación. O el de la taquilla era gilipollas o nos vió cara de paletas y decidió reirse de nosotras, lo que me confirma mi primera sospecha, osea, gilipollas.
Pagamos al revisor la diferencia de billetes y nos dió un segundo billete, válido para seguir hasta Gerona.
Cuando llegamos allí no pudimos bajar. Tal y como os cuento. Empezaron a subir extranjeros, mochilas bestiales al hombro, por los dos lados del vagón, y no había manera de que nos escucharan, y menos de que nos entendieran, cuando les gritábamos que teníamos que bajar. No conseguimos avanzar hasta la puerta para bajar. De hecho, los guirufos, cuando arrancó de nuevo el tren, seguían de pie, porque era imposible moverse con tanta mochila.
Nosotras de los nervios. Cuando despejaron el pasillo, busqué al revisor y le expliqué lo sucedido. Le pregunté cual sería la siguiente parada. -Figueras-. -¿Y eso está muy lejos?- -Un pelín-. Casi nos da un ataque. El revisor nos propuso hacer una parada facultativa no prevista en Flaçá, siguiente pueblo por el que pasaría el tren, pero nos avisó que tenían que solicitar permiso para hacerla, y no nos aseguraba que dieran autorización, un tren nos es un bus que lo paras en un arén en un momento de urgencia.
Milagrosamente le dieron autorización y nos bajamos en un pueblito desierto, a las ocho y media de la tarde, con la noche en ciernes, casi sin dinero y sin saber ni en qué dirección estaba nuestro destino. Preguntamos en un bar por una parada de bus. Nos informaron de que desde allí no había autobus hasta nuestro destino, pero que a las nueve y media “debía” haber uno para Palafrugell, que era lo más cercano al pueblo al que íbamos nosotras.
Viguetana sabrá que oir un pueblo con tantas eles dicho por un catalán no acostumbrado al castellano se hace difícil de entender para alguien no familiarizado con el idioma. Osea, me pasé la hora sin hablar, repitiendo bajito: “Palafrullel, Palafrullel, Palafrullel”(Porque se pronuncia así, con muchas eles y muy marcadas), para no olvidarme de lo que debíamos pedir al conductor.
Nos subimos al bus y nuestro siguiente objetivo era saber donde concho debíamos bajar. Pero nos daba corte preguntar. A esas alturas de película nos daba corte. Ya era noche cerrada y tuvimos suerte porque Palafrugell era la última parada. Estábamos bajando el equipaje y hablando de donde pasaríamos la noche. Sin dinero y sin saber si Platja d`aro estaba cerca o lejos.
Por increíble que parezca, se nos acerca el conductor del autobús, y nos suelta en gallego…¿Pa donde vades?. Ana y yo nos miramos sin saber si reir o echar a correr, jajajajajaja. Nos explicó que nos escuchó hablar y que él era de Monforte. Le contamos el problema y se ofreció a llevarnos hasta nuestro destino en su coche. Mientras el fue a entregar los papeles de la ruta y recogía su coche, Ana y yo calibramos la posibilidad de que el tipo no fuera trigo limpio, pero decidimos ir con él, porque la posibilidad de dormir en un parque, cargadas de maletas, nos parecía aun más peligrosa.
Y así llegamos a la puerta del local donde curraban nuestros amigos, dando las gracias a un galleguiño honesto y buena gente, al que no volvimos a ver nunca.
Mientras Ana se despedía, yo entré en el local para preguntar por nuestros amigos. El señor que me contestó muy amablemente, se convertiría años despues en mi suegro. ¡Quien me lo iba a decir!
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Menuda aventurita, Vitru. De las que molan de verdad. Para contar a tus hijas y niet@s.

Y sí, tienes toda la razón del mundo: Palafrugell es una de las poblaciones más difíciles de pronunciar para alguien no catalanoparlante. Además, a los que hablamos catalán nos sale en catalán sin querer. Más que nada porque la “L” se nos pega siempre al paladar, jajaja!
Mi padre es madrileño pero lleva desde los 25 años en Cataluña (ahora tiene 66) y aunque habla y escribe el catalán de forma excelente, sigue sin conseguir pronunciar Sabadell, Palagrugell, Seu d’Urgell, etc. con esa “L” tan pastosa. Cosas que pasan.
Qué majo, por cierto, el gallego que os llevó hasta Platja d’Aro. Es un gustazo dar con gente así cuando se va por el mundo.
Petonets.
“Cuando era más joven, viajé en sucios trenes que iban hacia el norte…” Vamos, que no le tienes nada que envidiar al maestro Sabina, porque tu entrada bien podría ser una preciosa canción.
Bicos, petonets y besitos/azos
“Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez …” (a ver si la completamos bloggers)
Suscribo el comentario de Mariano, pero cambio lo de maestro por amigo, estoy seguro que Joquini estaria de acuerdo …
Bicos!
¡¡guau!!… menudo comienzo de historia… porque esto… solo es el comienzo ¿verdad?…
Algo así quise hacer hace años… solo que entonces me fallaron los amigos y al final me quedé por Madrid… supongo que no era mi momento.
Bueno, espero que podamos seguir leyendo esta tremenda historia… por aquí tienes a un fiel seguidor.
Besos…
Ayyyy mi niña! como me he reido!!!!
Vaya aventuras en el tren pa acabar en un pueblecito de Gerona!!! jajajajjajaja
Bueno, veo e intuyo (que soy muy lista
) que el boss estaba por ahi eh?
Besosss
P.D. ahhhh…muy valiente nenita, el enfrentarte asi de salada a tu madre, no este viernes me va mal… ME VOY A BARCELONA! jajajajaja
Belén, Boss se me cruzó por ahí, era compañero de curro de mis compañeros de piso, Ya os contaré.
Manuel gracias salao, espero seguir con esta y con cienes más que tengo por ahí, otra cosa no habré hecho, pero aburrirme tampoco, jajajaja.
Wilde, pues si Joquini está de acuerdo, yo tambien.
Mariano, ya quisiera yo parecerme a la sombra del maestro.
Vigue, Palafrugell no se me olvidará en la vida, jajajaj
Gracias compis.
Estoy ansiosa por leer la historia de amor con Boss.
Si es que en el fondo soy una romántica