Un fuerte viento del norte arremolinaba las hojas que el álamo había sembrado por toda la calle, justo donde hacían esquina dos tienditas en las que se vendían sueños. Me dispuse a entrar en una de ellas, y al trasapasr el umbral empezó a sonar una música que yo conocía perfectamente, pero que en absoluto era la adecuada para tan bella estampa: Whispering.
El caso es que, adecuada o no, ésa música me resultaba familiar. Tenía un más que evidente parecido a la melodía de mi despertador y, coincidencias de la vida, llevaba oyéndola toda la tarde, más concretamente, cada vez que entraba en una tiendita. Pero en esta ocasión la insistencia resultaba incluso molesta y llegaba a mis oidos con más claridad (……)
¡¡¡NIÑAS!!! ¡¡¡LLEGAMOS TARDE AL COLEGIO!!!.
Vale, tranquila, que no cunda el pánico. Todo saldrá bien. Solo tengo que conseguir que la mayor (narcisista de pro) se olvide de que en el baño hay espejos y se duche en un tiempo récord; que la mediana deje por un día de lado su pereza natural, y se levante cuando le diga simplemente: levántate cariño; y que la chica no me monte el pollo cuando le diga que hoy tiene gimnasia y no puede ir con zapatitos. Fácil. Para no hurgar en mi herida omitiré los detalles que ponen de manifiesto que , evidentemente, nada se desarrolló segun el plan.
Obligatoriamente confiada en que no se pelearán mientras desayunan, me meto en la ducha. Nada de exquisiteces: tímida agüilla, gel a medias, champú de pasada y salir pitando. Me voy vistiendo una prenda en cada habitación mientras me desgañito dando las últimas consignas a diestro y siniestro. “Me falta el puto cinturón” ¿Me cambio de pantalón? ¡Imposible!. ¡Vámonos y que sea lo que dios quiera!.
Superada la primera fase con tropecientosmil minutos de retraso sobre el tiempo previsto, estamos listas para salir a la calle, y hoy, precisamente hoy, ha vuelto la lluvia. “Aquí quietas que subo a por los paraguas”.
Paraguas en mano me dispongo a ejercer de Hamilton en versión peatón. Solo hay un problema: tengo dos manos para tres acciones: agarrar el paraguas, darle la mano a la peque y sujetarme el pantalón. Decido que las dos primeras son prioritarias, hasta que empiezo a notar como una de mis piernas siente la caricia de la otra y una suave brisa consigue colarse por debajo de mi ombligo y amenaza con llegar más abajo. Es entonces cuando tomo una de las deciciones más drásticas de mi vida. Me abroché el abrigo y me apunté a la moda de los que van enseñando calzoncillo. Si ellos son capaces de caminar con el pantalón por las rodillas, yo también.
Y aquí estoy, exhausta, con la satisfacción de haber llegado casi a tiempo y con un pantalón de pijama calentito y confortable, mientras mi compañero de fatiga descansa en el tendedero, escurriendo su pena y el agua que absorvió en su primer viaje a ras de suelo.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Bueno, lo del cinturón todavía no me ha pasado, pero lo de la aventura diaria al grito de “¡niñas, llegamos tarde al colegio!” también me es muy pero que muy familiar, estilografic, digo Vitruvia.
Todo se andará, querido, todo se andará, jajajajajaja.
Jajajajajaj , di que sí.
Sí. Jajajajajajajajajaj
A pesar de mi virus estomacal estoy aquí descojonciado de la risa imaginándote con las pintas de rapera y batiendo tu propio record personal casa-cole-casa, jajajajajajaja
(Por cierto, la tinta azul definitivamente fluye para Vigo…)
Besitos/azos.
¡Qué buena noticia! ¡O no!, jajajajaja, ahora debo luchar contra mi impaciencia. Ainsss. creo que me tomaré unos somníferos, para hacer más llevadera la espera.
ja ja ja pobre! menudo día para perder los pantalones!
Ay, qué risa
Perder la camiseta se puede soportar, pero lo de los pantalones (que se mojen, que se manchen sospechosamente…) eso debe ser de lo peor
Besos
algún problemilla con los nenes de los pantacas cagaos??, aquí uno de los que no le toca el tiro del pantalón la raja el culo hace años… para algo tendría que valer….
y menuda situación hija… se ve bien aplicada, a grandes males mejhores soluciones….
Besines!!
Vaya mañana del lunes no? pobre… eso si es empezar con buen pie la semana!
Besos!
Pero muchachaaaa, jaaaja, anda que ya te vale. Menos mal que al menos no te enganchaste con algo y caíste con los pantalones medio bajados. jaaj
Besos
Tú sigue escribiendo de buena mañana tus historias de risa y yo de buenas noches mis cuentos truculentos… menos mal que nos compensamos.
Sobre lo de hoy… a mi tambien me costó más de lo normal poner a mayor en orden de salida… del otro se encarga mi mujer (por ahora). El año que viene me toca levantar a los dos… y acojonaíto estoy ya.
Bicos
Un beso a todos, chicos. Me voy a poner ya con lo de hoy, jajajajaja, que todavía no sé ni de qué escribir.
me resulta familiaríiiiisimo, ya tenemos algo en común…
Pero Vitru, ¿ qué van a decir en la aldea, es más qué van a decir en la Xunta? Jajajaja…