Había estado viajando sin rumbo fijo durante gran parte de su vida. Iba de aquí para allá, con la sola compañía de un lápiz, unas zapatillas de repuesto y un sueño: encontar el lugar idóneo para plantar su bono convertible.
Su bono no era un bono normal, su bono era un bono mágico. Apenas recordaba nada del cómo y el cuando llegó a sus manos aquel bono, tan solo pequeños retazos dispersos de recuerdos volátiles: una mañana de noviembre, unas bromas, unos amigos. Eso era todo. Eso y el recuerdo de una pluma estilográfica. Con ella le habían escrito en un papel invisible las propiedades de su bono. La premisa era sencilla: plantarlo en un lugar imaginario donde la arena estuviera mezclada con un alto grado de inversión.
Guardó el bono en una doblez de su alma y se olvidó de él. Hasta que un día de lluvia de jazmines rompió su tortuosa relación con un caballero negro, recordó su bono mágico y comenzó a caminar.
Recorrió mundos enteros llenos de divisas, anduvo por caminos plagados de inversores ávidos de beneficios, cruzó mares de bolas de nieve, atravesó campos de barandilleros………Hasta que se abrió ante ella una banda de fluctuación hasta entonces desconocida. Se adentró sin miedo, atraída incluso, y descubrió su mundo imaginario. La arena que tanto había buscado descendía, por las laderas de lunas y hojas de otoño, en cascadas hipnotizantes, formando en el suelo maceteros de alfa positivo al alcance de cualquiera. Aquel era el lugar.
Se tumbó en el suelo para viajar en un duermevela hasta el rincón donde estaba guardado su bono mágico. Lo despertó, lo plantó y esperó. Vió pasar a lo lejos, entre estrellas fugaces, bandadas enteras de índices bursátiles que ya no podían influir en su bono.
El primer brote tenía toda la pinta de ser un pagaré, pero no le preocupó. Sabía certeramente que al cumplir los dieciocho meses, maduraría, y se convertiría en un precioso y convertible bono. Y así fue. No había visto un bono más bonito en toda su vida. Tenía además una peculiaridad que no había visto hasta entonces en un bono: le salían brotes libres de impuestos por doquier, brotes que ella se encargaba de replantar para obtener nuevos bonos.
Cuando por fin llegó la hora de convertir los bonos, lo hizo sin miedo a cotizaciones impredecibles y traicioneras. Los convirtió uno a uno en libros, porque, una vez leídos, poco importaba su valor físico; tenía suficientes pliegues en su alma, y bolsillos en su duermevela, como para guardar todas las letras del mundo.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



JAJAJAJAJJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!
Toma ya que lo ha echo, toma ya Esti! jajajajjaaajjajja
Supremo!
jajajajjajajjajajajajaja
Besos!
¡Torera!, ¡torera!, ¡torera!….
Y ahora te hago la ola: ooooooeeeee, ooooooeeeeee…..
Jamás imaginé que los bonos convertibles pudieran convertirse en libros. Olé tus narices, guapetona.
Por cierto, ¿qué opinarán de esto los bonos? Me refiero a Pepe Bono y al cantante de U2.
¡Qué bueno! ¡Qué bueno!
Y lo mejor es que los brotes estaban libres de impuestos…
Por cierto, que no sólo Estili ha hecho peticiones a la artista; ¿a los demás también nos vas a complacer?
Javier, si he sido capaz de cumplir con esto, creo que puedo con cualquier cosa, jajajajaja. Si, por supuesto, todas las peticiones serán atendidas, así que pásate por aquí el viernes.
Aunque bueno, me falta que Mariano se decida entre vitruvinas y vitruvianas.
Estil, esos Bonos no sé, pero el mío está feliz y sigue creciendo que da gusto verlo. Fíjate que voy a cambiar a Juana y a Felipe para su maceta. Lo mismo me ponen huevos de oro o algo así, jajajajajaja.
Belén, un beso guapa.
Ole, ole, que aprenda stilografic…. Menudo ejercicio de imaginación ¡¡enhorabuena!! un texto fantástico en todos los sentidos
QUÉ BUENOOOO
Comparado con esto, los anuncios de bonos del estado son una mierdaaaaa.
Es el mejor relato de cosas prosaicas que he visto. jaajaa
Besos
je je je .. huele a venganza…
Me acaban de llamar Solbes y Rodrigo Rato. Que quieren contar contigo para sus departamentos de las cosas de las finanzas. Que dicen que se te entiende a ti mejor que a ellos.
Ni vitruvianas ni vitruvinas, las croquetas quiero que sean PITRUCIANAS…
Y luego la jodía tiene dudas de si sabe o no sabe escribir…
Vitru, Mariano y Clandes los editores te esperan…
Besitos/azos.
ey!! ha desaparecido el otro post!! o el Sr. WordPress se ha ido de juerga con el Sr. blogger o yo no se que leches está pasndo pero está habiendo una cantidad de poltergueist en este rato que… qué miedito, por cierto que a todo esto yo vení a decir que me encata éste texto del bono mágico y el otro que ha desaparecido, en fin, misteriosos abrazos…
Me ha encantado la entrada. Bella e imaginativa. Tendré que invertir más en bonos y menos en realidad. A mi declaración de hacienda le vendría bien unos cuantos brotes libres de impuestos.
¡Acojonante! Tía, te has salido de madre. Si has salido airosa del reto de Estili eso quiere decir que tu imaginación es aún más grande de lo que había pensado. Este ejercicio que has propuesto me parece buenísimo para ejercer tus dotes de imaginación, estilo e inventiva. ¡Sigue, sigue!
Bicos ;-P
[...] Me resulta sorprendentemente fácil hacerlo. Me ocurrió con los relatos/entradas que escribí para Estilográfic, John Flint, Llamazares, Eifonso… [...]