La primera vez que vi a Boss me reí de él. Guapísimo, pero entradito en carnes. Y ese entramiento le daba un aire al lechero de mi aldea que provocaba en mi la risa. Sí, es un comportamiento nada digno, lo sé, pero con 22 años yo no daba para más.
Él tenía 21 y trabajaba con mis dos compañeros de piso. Y claro, empecé a encontrármelo en todas partes: en la discoteca del complejo en el que trabajaban, en mi salón cuando yo me levantaba de la cama……
Nunca se decidía a hablarme, simplemente estaba por allí. Absolutamente tímido, conseguía la fortaleza suficiente para mantener el tipo frente a mi carácter aparentemente huracanado. No recuerdo de qué manera nos quedamos solos por primera vez en casa. Supongo que tras excusas, más o menos creíbles, a nuestros comunes compañeros. Pero sí recuerdo lo que hicimos: jugar una partida de ajedrez. A partir de ahí, de una manera u otra, conseguíamos quedarnos solos para jugar largas partidas en silencio, sin mirarnos ni a la cara. Jugábamos, acababa la partida y torpemente nos despedíamos con dos besos hasta otro momento.
Poco a poco esas partidas se fueron haciendo imprescindibles en mi vida. Y de la misma manera, fui necesitando esos silencios. Silencios que, cada vez más a menudo, eran interrumpidos por el sonido de los vuelcos que daba mi corazón ante la visión de unas manos que me volvían loca. El primer paseo juntos fue de madrugada, y la despedida empezó trescientos metros antes de separarnos, y sin beso, jajajaja, porque su timidez iba creciedo de manera directamente proporcional a la atracción que iba sintiendo por mi.
A los tres meses de conocernos ya vivíamos juntos en un piso minúsculo frente a la playa donde nos dimos el primer beso. Cada vez que miro atrás, pienso que ha sido la mayor locura de toda mi vida. Llamé por teléfono a mi familia, para comunicarles que no volvía a casa, que me quedaba a vivir con un chico al que casi no conocía; del que sólo sabía el nombre, la edad y el número de pie.
Algunos años después, y con tres hijas en común, puedo decir que no cambio ni uno solo de los pasos que hemos dado. Algunos años después empiezo a darle credibilidad a la fuerza del destino. Algunos años después sé que no puede haber nadie más feliz que estos dos muertos de hambre que no tienen donde caerse muertos, pero que, caigan donde caigan, caerán juntos.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Lo has conseguido, me has dejado sin palabras.
Y a la vez me has provocado una sonrisa que me durará un buen rato.
Un abrazo enorme para los dos (no te lo quedes tú sola que te conozco).
Me encanta la última frase, es genial. Hay que ver cómo es la vida, para que luego digan que no hay que creer en el destino…
Pues eso es divino, Vitru.
Os deseo lo mejor a los dos. Y que sigáis así toda la vida. (No, muertos de hambre, no, jajaja. ¡¡Juntos!!)
Por cierto, Adri y yo también nos fuimos a vivir juntos sólo 3 meses después de habernos conocido.
Bicos
Yo también me he quedado sin palabras…que bien sienta la felicidad ajena!
Yo también he vivido algo así. Hombre sin el mar como testigo de nuestro primer beso pero irte a vivir con la persona que sabes que seguirá a tu lado pase lo que pase es mágico.
Besos
Bueno, lo que no ha quedado claro es quién ganaba esas partidas de ajedrez. Seguro que el buenazo de él, se dejaba ganaaar.
¡Santo varón! Desde luego, todos somos iguaaales…
Oh, la pestaña esta que tengo en el ojo me esta molestando otra vez jajajajajajja!!!!
Preciosa la historia sin duda, al menos tienes un compañero aunque no tengáis nada que comer!
Ojalá todo el mundo pueda vivir lo mismo, ojalá!
Besosssss
el amor es tonto, ciego…pero si es auténtico es verdadero….enamorarse para después amar…..
buf, mr maiden y yo empezamos a convivir creo que la primera noche, ja ja ja, pero claro, nos conocimos ya con más de 30, lo quem cambia mucho las cosas! bicos, guapa-.
Llevo todo el día viendo algo raro el post de hoy, jajajajaj, y es que el título me sonaba raro, jajajaja. Claro, leía lleik, jajajajaja. ¡¡¡¡Viva España!!!!
Y honduras, ¡Viva Honduras!
Qué bonito es el amor, leches.
A veces la vida nos depara cosas que nunca nos esperamos, y ante las cuales tomamos decisiones que nunca imaginaríamos…
Pero es lo bonito de la vida, las sorpresas y el no saber qué ocurrirá mañana… sería muy aburrido vivir sin ellas…
Más que jaque te hizo mate.
Por cierto, si a los tres meses ya estabais viviendo juntos es que no era tan tímido. Un tímido oficial, con carné y número de registro que lo acredite, hasta los 3 años no se va a vivir con la mujer de su vida.
Luego dirán que el amor no es lo mejor que te puede pasar en la vida. Bicos, Vitru. Y felicidades a los dos.
Se me antoja a mi un buen tipo el Boss este.
Lo es, Estil, lo es.
Exiliado, no podría haberme ido mejor en mi aventura catalana. bicos para ti tambien.
Náufrago, digamos que no tenía tiempo para esperar esos tres años.
Manuel, nunca me imaginé que acabaríamos juntos.
Mariano, ¡viva!
Des, cambia un pelín, pero tampoco mucho. Las locuras son locuras siempre, y siempre suelen ser maravillosas.
Amigo, yo creo que más que ciego, los ciegos somos nosotros, que no lo vemos venir hasta que está dentro.
Belén, cuidado con esas pestañas, jajajaja, que son unas traicioneras, jajajaja.
Nacho, digamos que nos dejábamos ganar mutuamente. Bienvenido a este blog.
Inte, sea cual sea el escenario es algo maravilloso.
Mexileña, ¡que bien sienta verte por aquí!.
Vigue, espero no morirme de hambre, ni siquiera con él, jajajajajaja. Un beso.
Paco, en nuestro caso creo que sí jugó el destino, ya lo contaré algún día.
Mariano, no sé si será bueno dejarte sin palabras. Creo que muchos nos quedaríamos sordos si tú te quedaras sin palabras. Un beso.
Puedo reconocer y reconozco que este tipo de amores son los mejores y los que más duran.
Yo también conocí de una manera especial al ser que porta la mitad del alma que yo no sabía que tenía, pero nuestro periodo de timidez duró tres días.
Al tercer día me preguntó que si me iba a vivir con él, y yo le contesté “pues claro”.
15 años ha hecho ahora en noviembre, y no hay indicios de que alguno de los dos se esté arrepintiendo todavía.
Besos, Vitruvia!
Felicidades de corazón. Cuesta tanto encontrar a la pareja que nos permita ir de la mano sin necesidad de llenar los silencios con torpes palabras… Has tenido suerte. Aunque quizá no sea eso sino, como dices, el destino. Ni un escritor podría reescribirlo mejor.
enriquecedor, tierno, evocador… por favor que alguién me pase un diccionario…. espera ya lo tengo, emocionante, sí esa es la palabra, no sé como lo haces para dejar siempre tan buen sabor de boca,
un besuco…
por cierto que ya he visto que en blogger ya eres persona aunque no seas de lo suyos
si es que al final les ha podido la presión del hachetetepé XDD
pero os dais cuenta de que los rojos somos los más románticos? ains…
¿ Acaso lo dudabas Des?