Sé que cuando mi padre falte, habrá muchas cosas que me lo recuerden. Pero hay dos especialmente que golpearán mi corazón y me harán girar la cabeza esperando verle a él: el sonido de un Land Rover, y el rugido de una motosierra.
Mi padre ha trabajado toda su vida en el monte, cortando madera. Mi padre no está completo si no aparece por la puerta oliendo a savia recién derramada y con las canas adornadas con cientos de virutas. Mi padre sabe a qué arbol pertenece un leño sólo con olerlo. Mi padre sabe exactamente en qué centímetro cuadrado caerá el árbol que va a cortar. Mi padre sabe que para que un leño arda en condiciones ha de ser cortado a mano, con hacha, con esfuerzo. Mi padre es grande, muy grande. Sus manos podrían derribarte con solo hacer mover el aire a tus pies. Mi padre es grande.
A mi padre le gusta que el día de nochebuena sólo se meta en la lumbre madera de roble. Le gusta cómo huele, cómo crepita. A lo largo del año va apartando los leños de roble para un rincón de la leñera: <Estos son para Nochebuena>
Mi padre no ha sido un gran padre, casi podría decirse que ni siquiera ha sido lo que hoy entendemos por un buen padre. Pero mi padre, lo poco que ha hecho, lo ha hecho pensando en que eso era lo que tenía que hacer. Él no es culpable de no tener referentes. Bastante ha hecho con no imitar al suyo, que incluso llegó a tenerlo, a él y a sus cuatro hermanos, a tiro de escopeta, con el único escudo de mi pobre abuela María, que los protegió como buenamente pudo.
Cada Nochebuena me encargo de cumplir el deseo de mi padre, que ya se ha convertido en uno de mis más adorados rituales. Cada nochebuena me encargo de que sólo arda en la lumbre leña de roble. Y cada Navidad recojo las cenizas de ese roble y las guardo como amuleto todo el año. Dicen que esas cenizas proporcionan paz a quien las custodia. Yo solo quiero tener lo mejor de mi padre.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Touché!
Hoy me dejas a mí sin saber qué decir, aparte de que disfrutes del ritual y de la navidad.
Besitos/azos de roble zurdo.
Yo cuando leo cosas así, siempre me da por pensar en la otra parte, esto es, en tu padre. Te imaginas si leyera esto que has escrito??
Por cierto se lo he reenviado con una paloma mensajera que se lo llevara hasta el bosque.
Un beso cálido entre tanto frío.
Yo creo que a veces en el mundo en el que nos encontramos, que complicamos tanto las personas, no podemos olvidar que los roles condicionan y han condicionado mucho a todo el mundo. El hombre tenía que ser hombre, y la mujer, mujer (como decía Aznar), para bien o para mal. Y los padres, muchos de nuestros padres, no han podido escapar de eso. Ojalá a nosotr@s nos sirva lo que vivimos.
Qué bonito y tal real post, Vitruvia.
precioso.. tu padre puede estar orgullosa de tener a la mejor hija del mundo… Besotes.
Pues os deseo que este año paséis una Navidad “de padre y muy señor mío”.
Que sepas que te voy a copiar la idea. Me ha encantado cómo lo has escrito y el sentimiento que has transmitido.
Un besote guapa
Los padres los padres… el es grande porque te tuvo a ti, que mas se puede pedir?
Un beso guapa!
Eso es ser positiva y benevolente. Y sobre todo, una hija muy agradecida.
¡¡Feliz Navidaaaaaaaaad!!
Un post magnífico, tu padre tiene que estar orgulloso de tí, con toda seguridad.
vitruvia, reina…estoy actualizándome, emocionas y me tienes con el nudo puesto, que no hay forma de quitarlo, fíjate que empecé con el post de mi bisabuela y sigo sensiblona, no obstante deseo seguir emocionándome a todas horas!!!
un besito
(has visto mi mensaje navideño???)
Gracias a todos y a todas, y bienvenidos los nuevos. Un beso.
Qué bonito post…! ves como supuras amor por todos los poros de tu piel?
Qué manera tan bonita de pensar en tu padre… le has dicho alguna vez cosas como estas? son muy emotivas.
Un abrazo muy fuerte!
Qué entrañable entrada. En serio, son cosas que me tocan muy dentro y tú las has sabido plasmar de maravilla. Besos
Como Mariano me has dejado sin palabras. Lo único que alcanzo a decir es que disfrutes del calor de esa leña de roble. Por fortuna podrás disfrutarlo el resto de tu vida.
un beso.
Otra vez. Genial. Me has emocionado.
Ójala el día de mañana mis hijos pueden escribir algo así de su padre.
Claro, yo no he cogido una sierra en mi vida ni vivo cerca del bosque ni tengo chimenea en casa.
Y lo que es peor, todavía no tengo ni hijos…
Besorrios.
Yo sé que la relación con tus padres no ha sido especialmente buena, pero esa capacidad tuya para hablar de tus padres, me parece extraordinaria. Además del valor literario de las cosas que escribes, para darme envidia ( qué lo sé).