Sí, ya sé que Mariano quiere descansar un poquito de su tinta, pero es que hay novedades en el caso “La Tinta que quiso darse un garbeo“, y que a partir de este momento pasaremos a denominar: Tras el rastro de la Tinta que quiso darse un garbeo.
El informe, en caso de haberlo, sería más o menos así:
Día: ayer
Hora: 17`45 pm
Lugar: un pequeño parque para la tercera edad
Hechos: Estando la, hasta su pérdida, dueña del ejemplar perdido, más conocida como Vitruvia, disfrutando de la maravillosa tarde en compañía de un maravilloso escritor portugués, y encontrándose sus niñas disfrutando como jabatas de esos “columpios” para la tercera edad, que no son menos maravillosos que la tarde y el portugués, acercósele una de sus niñas, concretamente su mayor, que haciendo un alto en los ejercicios, igualmente maravillosos, que se pueden realizar en dichos aparatos, decidió comunicarle lo siguiente: ¡Má!, una compañera de clase está leyendo “La tinta azul de la memoria” (véase aquí la maravillosa normalidad con la que sus vástagas hacen alusión a lo que consideran ya el tesoro de su madre)
Párese aquí el relato de los hechos y pasemos a meternos en la mente de Vitruvia: Vale, vale, vale. Que se pare el tiempo un segundo, que no puedo pensar tan rápido. Sabiendo como sé, que el ya nombrado libro es casi imposible de conseguir por estas latitudes, y teniendo en cuenta la edad de la niña, once añitos, a menos que los reyes magos hayan decidido contribuir a la distribución de La tinta… son sus padres los que han aprovechado un libro encontrado para hacer más bulto entre los paquetes de regalo. O bien la niña es superespabilada, y habiéndo visto tal libro por su casa, aprovechó que se sabía el título para meterle una bola al profesor cuando éste preguntó qué libro estaba leyendo cada alumno. Sea como fuere, hay más de una hipótesis de cómo mi tinta ha podido llegar a manos de esa mocosa, y todas son factibles.
Ahora redactemos un plan: ¡Mayor! Mañana mismo interrogas sibilinamente a esa compañera y le preguntas dónde ha comprado ese libro. La engatusas para que lo traiga al cole y te lo enseñe. Si ves la dedicatoria le pides el teléfono de su madre. No, el teléfono pídeselo igualmente, no vaya a ser que perdamos este importante rastro hallado por fuerza del destino.
Y hasta aquí puedo leer. Puede que haya encontrado un hilo más de esos que se deshilachan del universo para que yo los ate, y gracias a los que mi vida está siempre dándome sustos y alegrías.
Mi Tinta… me está llamando,
tranquilos, seguiré informando.
Tras el rastro de la tinta
24 Enero 2008 de vitruvia
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



¿Será el misterio de la tinta embrujada?
Joder, qué misterio…
Jajajajajajajaja. Mi tinta está fluyendo por callejuelas imposibles.
Estoy por perder varios ejemplares por toda la geografía española, a ver si así consigo una gran mancha azul.
Áinmo con las pesquisas. Ese libro volverá a ti, ya lo verás.
Besitos/azos.
A mi lo que me sorprende, a parte de la coincidencia, claro, es que una niña de esa edad se lea el libro.
Me sorprende gratamente, pero me sorprende.
Bonita historia y bonito rastro a seguir.
Besos Vitru.
¿Y qué vas a hacer? Porque yo tengo clarísimo que es tu libro. ¡Vamos!
Qué fuerte.
Estaré al tanto.
bicos y suerte con las pesquisas.
JO, permaneceremos atentos a la pantalla…
besos
Me he debido perder… ¿has perdido el maravilloso ejemplar que con tanto esfuerzo te envié por correo certificado? … al menos habrá sido despues de leerlo… digo yo.
… por cierto, ¡vaya niñita la compi de tu mayor! A lo mejor es rarita, como yo, que con 14 añitos escasos me leí “Tiempo de silencio” de Luis Martín Santos… y a los de COU les costaba leerlo con 18.
… ya nos contarás cómo fué la cosa con la investigación.
Bicos
Ostras… pues yo iría ya urdiendo un plan para sustraerselo ( mangárselo me parecía feo XD) a la cria en cuestión….
Ve investigando dónde vive y ve entrenando a tu niña …yo ya lo veo…
Vitru: el próximo informe que necesite a ti te lo encargo, que ya quisieran tu claridad de exposición los polis chapuceros que trabajan para mí.
Por cierto, téngase en cuenta un cosa: la tinta no se pierde, se diluye.
Por cierto otra vez: gracias por tu interés. Aquí estamos otra vez, al pie del cañón.
Mil besos, y me pongo al día con tu blog en cuanto pueda.
Jajajajajajaja qué fuerte! Imagínate que aparece!!!!!!!
Oye, si vas a sustraérselo (wen, a mí también me parece feo eso de mangar
), deja que antes lo termine de leer, no, que si no sería cruel…
Ansiosamente espero el siguiente informe. Y lo otro que tú ya sabes pero yo no te lo pongo aquí para que nadie se entere, eh, que hay que saber ser discreta
Besos.
Joder, que punto.
No olvides seguir informando.
Indaga, indaga… porque a estas historias me engancho como a Paul Auster.
Besos
Espero noticias.
¡AAAAAAAAAAAHHH!
Yo no puedo leer si hay humanos conocidos en la misma habitación, no puedo pisar las baldosas negras de las aceras, no puedo leer un solo libro a la vez, no me gustan los libros nuevos, en cuanto los compro los manoseo a conciencia, o mejor los compro usados, Nunca marco los libros, si presto un libro, tomo rehenes (al menos dos libros que me gusten), no utilizo marcapaginas, intento recordar como ejercicio donde dejé la lectura, si pierdo un libro no lo termino e intento no cogerle demasiado cariño a las cosas (como tú, no lo consigo).