Soy plenamente consciente de que la entrada de hoy puede costarme lectores, porque lo que voy a contar reconozco que tiene tela. Pero hace ya tiempo que no lucho contra mi misma, porque he aprendido que es tiempo perdido en vano.
Mi afición recicladora es desmesurada, casi enfermiza. Lo poco que me veo obligada a tirar por alguna circunstancia concreta me remuerde la conciencia días y días. Tengo guardadas telas de vestidos por si valen para cojines, cremalleras de chaquetas viejas para lo mismo; los folios donde vienen las circulares del cole las corto de tamaño pos-it para aprovechar la carilla trasera, que viene en blanco; la esponjita de la caja de un reloj que le regalé a Boss la utilizo de acerico; …
Con la comida no iba a ser menos. En mi casa cualquier sobra es susceptible de volver a la mesa tras una pequeña transformación. Aprovecho cada salsita o caldito, por poco que sea. Soy incapaz de tirar nada. Y llego a odiarme por ello. Desde el punto de vista de la comodidad, esta manía es todo un lastre, porque lo sencillo es tirarlo todo, fregar los cacharros y punto.
Ahora viene lo realmente chungo. Hace un tiempo que decidí dedicarme una hora para mí por las mañanas. Dejo a las niñas en el cole y me voy a tomar un café. Pero yo no tomo café, no me gusta. Yo tomo descafeinado de sobre porque así me echo muy poquito. Además no soy muy azucarera, con medio sobre me basta. Creo que ya imagináis por donde voy. Cada vez que abro el sobrecito del descafeinado y tengo que desechar el sobrante me llevan los demonios, porque sé que acabará en la basura. Con los azucarillos, tres cuartos de lo mismo. Así que, una de dos, o lo dejo para que lo tiren o me lo llevo para utilizarlo al día siguiente. Pero si me llevo los sobres empezados para utilizarlos al día siguiente le estoy ahorrando a la cafetería algo por lo que me cobran aunque no me lo tome, y ahí me sale la vena revolucionaria. Así que los que no abro me los llevo también.
Al principio lo pasaba mal llevándome los sobrecitos, pero no más que lo mal que lo pasaba dejándolos. Y como ya he dicho, hace tiempo que aprendí a concederle ciertas licencias a mi manera de ser, por lo que he decidido llevar la coherencia a su extremo más radical. O puede que me esté engañando para no ver de frente mi vena usurera.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



¿Pues sabes qué te digo, Vitru?
Que ojalá todos fuésemos como tú.
El mundo sería menos estiercolero. El problema de hoy en día es que todo está pensado para el usar y tirar, para el consumismo desaforado. Y así nos va, que dentro de nada nos quedamos sin planeta.
En cuanto al detalle de los azucarillos, te cuento: yo no compro nunca azúcar porque en casa no usamos. Así que siempre me llevo los azucarillos de los bares (que no me tomo) para tenerlos en casa por si algún día alguna visita quiere tomar azúcar.
Ah, y cuando trabajaba en Barcelona, guardaba los azucarillos para un amigo que iba mal de dinero.
Así que ya ves. Tú a lo tuyo. Y los demás que piensen “o que queiran”.
Bicos
Irre, me encanta esta vena galega que te sale últimamente. Pues mira, tienes razón, que piensen “o que queiran”, jajajajajaja. Petons guapa.
Oye, y por qué no pides una leche manchada pero descafeinado de máquina? no se si me explico…
Y el azúcar tu llévate el azúcar y lo usas que a ellos les da igual…
Y no eres usurera, si lo que quieres es librarte de nosotros, lo llevas claro JA!
besos
¿Perder lectores con esta entrada? ¡Eso nunca! ¡Recíclanos!
A mi me pareces envidiable, o mejor dicho tu actitud es envidiable, en una ocasión conviví unos dias con un Angoleño recien llegado de africa, no entendia porqué tirabamos las sobras de la comida, no es que se extrañase, es que no lo entendia.
Recientemente (hace unos pocos años) he descubierto el placer que me produce arreglar cosas, me arreglo el coche si puedo, arreglo casi todo lo que se estropea en mi casa, y eso me ha llevado a valorar mas una cosa en buen uso que he arreglado y que pasa a ser “comprendida” mucho mejor por mi, que una nueva.
Tan solo una pequeña critica a esta actitud, cuando esta digamos “mania” interfiera con cuestiones practicas de la vida, ¡para!, las cosas estan para servirnos y tenemos la obligación de valorarlas, pero creo que la linea entre la responsabilidad y la obsesión es ser “practico”.
¡Robasobrecitos!. Lo cual es mucho peor que ser robahigos, dónde va a parar. De tu afán por reciclar te viene entonces tu afición por las croquetas, supongo. ¡Robasobrecitos!, insisto, no nos dispersemos.
Técnicamente no es una robasobrecitos, Estili, porque los paga.
Eso sí, es una descafeinada. ¡Descafeinada, hombrepordios!
Lo que pasa es que eres deliciosa, Vitru; eso pasa.
Supongo que habrás reciclado no uno sino docenas de botes de cristal (qué sé yo; de tomate frito, de espárragos, de pepinillos en vinagre) y podrás ir acumulando el contenido de los sobrecitos de descafeinado para ofrecer (u ofrecerte) en cualquier otro ratito casero. ¡Y con azúcar! (habrá más botes para el azúcar, claro).
En cuanto a los sobrecitos en sí… ¿son de esos casimetalizados? ¡haz manualidades con las niñas! ¿No se te ha ocurrido, por ejemplo, forrar una cajita de veteasaberqué, estilo pach-work, para guardar por ejemplo tus particulares post-it???
El que recicla, además, crea. Ingeniosa tú, Vitruvia.
(sabíayoquemeibaagustarpasarporaquíconfrecuencia…)
Como si lo fuera, Mariano, como si lo fuera. ¡Robasobrecillos descafeinada! La maldición de la sacarina caiga sobre ti. ¡Alabadoseaelseñornuestrodios!
¿La maldición de la sacarina? ¿Esa mentirosa que ahora dicen que engorda más que el azúcar? Te has pasado Estili, te has pasado…
Pues yo hago lo mismo con los sobrecitos ¡¡hombrepordios!! Yo tomo un café con leche grande a media mañana y, como siempre me ponen dos sobrecitos y con uno me apaño… pues voy juntando para casa… ¿y tú te creías única? ¡¡anda ya!!
Por cierto, yo suelo ser bastante “arreglón” , también llamado “mañoso”. En mi casa, si puedo evitarlo, no entra un fontanero y, desde luego, tampoco un pintor ni un electricista. La placa eléctrica de la cocina la instalé yo solito, y el marmol lo recorté con una circular… en fin, que me doy unos apaños.
Bicos
Acepto que robasobrecitos es peor que robahigos, pero no te olvides que aun hay algo muuuucho peor: “matacaracoles”, que yo seré una descafeinada, hombrepordios, pero hay cosas que no me se olvidan, jajajaja.
Ah, y lo de la maldición de la sacarina me ha llegao, esa no se me olvida tan pronto, quelosepas.
Menos ma que está Mariano para abogar por mi, porque técnicamente no es un robo, a mi me lo cobran, y sino también debes llamárselo a todos los demás robasobrecitos confesos. Lee, lee los comentarios. Y yo que me creía única en este mundo. Si es que está muy difícil esto de la originalidad, jajajajajajajajajaj.
Gracias chicos, si me echáis en falta, las reclamaciones al catastro, que son los que me mantienen alejada hoy de estos lares.
Bicos.
Vitru:
Retiro lo de la sacarina
y lo confieso:
me lancé a la piscina.
Ahora bien,
lo de “robasobrecitos”
no te lo quita ni Marianito.
Pues yo debo de ser otro usurero… porque me pasa lo mismo.
Tenemos la casa llena de cosas que nos da pereza tirar, por si se pueden aprovechar para algo. El armario trastero está a rebosar con cosas viejas o que sobraron en su momento, a la espera de encontrar un nuevo objetivo para ellas.
Así que no puedo más que aprobar tu actitud, y decir que me parece mucho más responsable que incluso la de aquellos que creen que por separar sus kilos y kilos de basura en dos bolsas, ya cumplen con el medio ambiente. Sobre todo porque al final, la separación sirve para poco cuando el basurero lo recoge y echa todo al mismo montón, o en las plantas de reciclado no están muy por la labor de examinar las toneladas de basura que llegan a diario.
Más nos valdría a todos ser más parecidos a ti, en lugar de dejarnos llevar por esta fiebre consumista que se ha apoderado de toda la Sociedad, y que nos hace ver las cosas como efímeras y fácilmente sustituibles, sin pensar en lo que pasa cuando tiras algo que aún podría servir para algo.
Yo hice algo peor.
Coleccionaba azucarillos y me acostumbré a tomar el té sin azúcar para poderme llevar el sobrecito (incluso me los enviaban por correo y me los traían los amigos que se iban de viaje). En una ocasión me llegó una carta que había sido perforada en Correos con un sacagrapas (suponemos que se creyeron que era una bolsita con cocaína).
El día que cedí a la insistencia de Moneypenny y abrimos los sobres, juntamos más de 3 kilos de azúcar.
de maniática a maniática: te entiendo. Me entenderías tú a mí si yo digo que no soporto tener más cosas que las “estrctamente” necesarias y que del resto me “deshago” ipsofacticamente???
Que al final me habéis convencido, que aplaudo tu iniciativa y no sólo eso, que también la secundo:
A casa vuelvo con los bolsillos
repletitos de azucarillos.
No sé porque te avergüenzas, ojalá todo el mundo fuese asi!
Gracias a todos, sois unos cracks. Permitidme que no conteste a uno por uno, y es que estoy agotada. Aunque no me resisto a decirle a Estil que era normal que sucumbiera, porque lo lleva en la sangre, jajajajaja, no en vano es mi otro yo.
Millones de besos para todos.
Tuotrotú te manda un beso azucarado.
Aprovechar al máximo los recursos me parece lo más sensato la verdad. Y además Vitru, muy inteligente, porque yo por ejmplo guardo muchas cosas, pero luego no se qué hacer con ellas.
Habría mucha menos basura en el mundo si todos hiciéramos lo mismo.
Yo lo único que hago es intentar no comprar cosas desechables y no tirar comida, y aun así muchas veces acabo tirando cosas que se me ponen malas.
Deberías darnos un cursillo o algo. XDDD
En serio, a mi me vendría bastante bien.
Ay, ¡qué perezooooooooosaaaaaa!, que no nos quiere contestar uno por uno… XD
Será cosa de la edad ;-D
Felicidades Vitruvia
No hace falta que te culpes. Yo también me llevo los sobrecitos, aunque por otra razón. Y oye. Si los has pagado pues te los llevas y punto. Que yo he hecho tiramisú aprovechando esos sobrecitos.
Y, ¿no os lleváis también los jaboncitos de los hoteles? Yo sí lo hago, que también los he pagado y no me los descuentan si los dejo X-D
Puedo confesar y confieso que yo hago igual; me ponen dos sobres y me llevo uno, porqué no, si lo van a tirar?!
Y no te olvides que en los USA tienen institucionalizado el recurso del “dog box”, las “cajitas para el perro”, donde te meten las sobras de todo lo que no te has podido comer en el restaurante… aunque no tengas perro. Y porqué no, si tú lo has pagado y ellos lo van a tirar…?!
En cuanto a los post-it’s, también me confieso de ese ‘pecado’; yo también recorto los cachitos buenos de cualquier papel antes de tirarlo, y si tengo muchos de un tamaño interesante, me fabrico con ellos un cuadernito para que pinte algún niño, cosa que siempre tiene éxito. De hecho, alguna vez he regalado uno de esos cuadernos, y quedan muy bien.
Al contrario, muy poco reciclaje hay por el mundo…
Besos, guapa, sigo leyéndoos.
Bueno, pues yo me llevo los sobresitos de catsup, mostaza y mayonesa, que me sobran del pollo Kentucky que compro, y luego los uso en la casa. No me gusta que la gente los tire al bote de basura del restaurante. Igual, me gusta que reciclen la basura, por eso la separo cada que pasa el camion de basura. Tengo un patio grande trasero, ahi hice un hoyo y estoy haciendo composta con los desperdicios como cascarones de huevo, cáscaras de fruta, etc. La comida buena que sobra, se la doy al perro. Bueno, pues si guardo cosas viejas, pero cuando ya no caben en ninguna parte la regalo como ropa usada pero buena, o miles de cosas de las que ya no usamos.
Saluditos a todos desde México. Maya.