Vengo nueva. Me hacía mucha falta una semana de desconexión. En un principio pensaba leer las entradas atrasadas, pero ya se sabe que cuanto menos hace uno menos quiere hacer. Y además he aprovechado para cambiarle el disco duro al ordenador. El que tenía era de ocho Gb (sí, habéis leído bien) y ahora le hemos puesto uno de cuarenta, aunque sólo me admite 31.4 Gb, pero si hemos sobrevivido dos años con ocho, treinta y uno es el paraiso.
Bueno, ni que decir tiene que la pila de ropa para planchar sigue en el mismo sitio. Soy la number one proponiéndome objetivos, pero para llevarlos a cabo soy algo menos… … eficiente.
Ha sido una semana especial por varias razones. Boss tenía turno de tarde y por las mañanas me acompañaba a tomar el café. En un principio decidió que no me acompañaría, quería respetar “mi hora” sagrada, pero le convencí para que viniera: él con su libro (el que le regalé por su cumple) y yo con el mío. Hemos descubierto una nueva manera de compartir momentos. Una vez que nos servían el café nos despedíamos y nos enfrascábamos en nuestras respectivas lecturas. Supongo que a algunos de los clientes de la cafetería les podía resultar raro ver a dos personas en la misma mesa sin hacerse ni el más mínimo caso. Para nosotros ha sido mágico: estar uno en Londres y otro en Alemania, pero compartiendo desayuno, ha sido realmente especial.
El viernes fue el día estrella de estas minivacaciones blogueriles. Boss terminó de comer y se encerró a terminar el libro. Ese día no trabajaba y sentía la necesidad de terminarlo. Mientras él leía, acompañé a las hadas a clase de defensa personal. Cuando volví había terminado, y sus ojos estaban maravillosamente rojos y húmedos. Sin decirnos nada nos abrazamos largamente; por fin un libro le había absorvido. Sentí una envidia brutal porque Lessing no me acaba de enganchar, y como voy muy adelantada con respecto a algunos de vosotros (voy por la 343) me permití el lujo de leer el libro de Boss. Aprovechando mi muy dolorosa menstruación me tumbé en mi cama con el libro y una mantita. Eran las cinco y media y lo terminé a las 10 menos cuarto. Me tocó muy profundo y, a la vez, sentí una enorme satisfacción por haber acertado, sin querer, con el título con el que Boss inicia su propia colección.
Hacedle un pequeño hueco en vuestras listas a El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. Merece la pena.
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
La borra del café, de Mario Benedetti
El guardian entre el centeno, de J D Salinger
La tregua, de Mario Benedetti
Presentimientos, de Clara Sánchez
Días como todos, de Jorge Arbenz
Nada, de Carmen Laforet
El mundo, de Juan José Millás
Mala gente que camina, de Benjamín Prado
Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
Diario, de Ana Frank
La ladrona de libros, de Markus Zusak
La Higuera, de François Maspero
Blogs de papel, de varios autores
El hombre duplicado, de José Saramago
Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
La mujer justa, de Sándor Márai
Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
Tokio Blues, de Haruki Murakami
Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
A era de Lázaro, de Paula Carballeira
Tierra firme, de Matilde Asensi
La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
De nuevo, el amor, de Doris Lessing
El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
Levantado del suelo, de José Saramago
El alquimista, de Paulo Coelho
La colmena, de Camilo José Cela
Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
Niebla, de Miguel de Unamuno
Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
La dama del Nilo, de Pauline Gedge
Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Ese niño se esta haciendo muy famoso, no paro de oírlo en todas partes, habrá que leerlo. con respecto a la lectura del de Doris, pues lo tengo un poco abandonao, porque estoy en pleno cambio de trabajo y otras cosas me tienen absorbido, me pongo a leer cualquier cosa y no consigo concentrarme, solo pienso en el nuevo “curro”.
besos
Por cierto, mi mujer ayer se dio una vuelta por mis blogs favoritos y me dijo que el tuyo era el que mas le habia gustado.
Un beso
Lo primero, rebienvenida. Se te ha echado de menos. Lo bueno, es que vuelves con fuerzas renovadas y eso me alegra mucho. Y, claro que sí, tomo nota de la recomendación lectora. Besos
¡¡¡Bienvuelta!!!
Me alegro por Boss y por vosotros dos. A mí también me encanta compartir momentos de lectura con mi Adri.
En cuanto a Doris… debo confesar que he tenido algún momento de crisis. Vamos, que si no fuera porque sé que estamos todos leyéndolo, quizás incluso lo habría colgado para seguir con Bolaño.
Pero bueno, ahí estamos.
Tomo nota del “Niño con el pijama”, que por cierto he regalado pero no he leído personalmente.
Bicos!!
Irre, no nos des ideas, que algo me dice que el elegido no nos está gustando mucho. Yo, sinceramente, sigo por compromiso. Aparqué a Murakami y no veo la hora de retomarlo.
Paco, gracias, a ver si me pongo al día con vosotros.
Joako, dale un beso a tu mujer de mi parte, jajajajja. En serio, gracias. Besotes.
Al dichoso niño del pijama a rayas lo tengo yo en lista de espera desde el verano, pero ya se me ha quedado dormido y todo, la criatura.
Me alegro de que hayas disfrutado del descanso blogueril. ¿Lo de la 343 es cierto o lo dices sólo para meter presión?
Yo voy por la página 254 y debo decir que enganchado aún no me hallo, pero que la cosa ha mejorado porque con el principio me temí lo peor.
En cuanto a “El niño de pijama a rayas” no sé si es un magnífico libro, un buen libro o un libro mediocre, pero sí que creo que es un libro que hay que leer por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Es más, yo lo pondría de lectura en los institutos.
En cuanto a lo de compartir un momento de lectura me parece algo precioso.
Besitos/azos.
comunicado breve stop pagina 100 stop costandome un huevo stop no me gusta stop siento alivio stop
besos a todos
Está bien eso de tener recomendaciones con posibilidades de gustar, en cuanto acabe el mío me pongo con ése. Saludos
reconozco que a Doris yo tb la sigo leyendo por compromiso; y propongo: por qué no dejamos de leer a doris y que le den…
jajajajjajajaja!!!! ami tampoco me parece muy genial el libro de la Lessing, pero hay que terminarlo! aunque sea pa decir, joe que malo jajajajajjajajajajajajaj
Yo es que soy muy guarra y creía que iba a haber sexoooo jajajajjajajajaja
El niño me lo leí, espectacular, en serio, muy bueno!
Besicos
Belén, yo también pensé que iba a tener algo de sexo y ná de ná. KK de la vaK.
Yo, como queráis.
Pero aviso de que esto se puede alargar un pelín, porque no estoy yendo muy rápido que digamos…
En fin. Hay que leer de todo para luego poder opinar. Eso también es cierto.
biquiños
Ca uno que haga lo que quiera, pero yo no lo dejo. Me ha costado dios y ayuda llegar adonde he llegado para dejarlo a 60 paginillas de nada. Es más, el único trozo medio leible es ahora, así que….. yo sigo.
Mariano, en cuanto a lo de El niño… comenté casi lo mismo en el blog de Blasfuemia esta mañana. Va a ser verdad que compartimos algo más que dudas.
Besos.
argggg ¿pero qué leo? ¿que el libro de lessing está costaaaando?. Madre mía… acabo de agotar mis recursos “pacientiles” leyéndome enterito “La elegancia del erizo”, así que iba yo a retomar el libro de Lessing, del cual no había pasado de las 30 primeras páginas para terminarme el erizo… ¿y este panorama me encuentro? Ya me iba a costar, porque quería algo más ligerito… mmmm… ¿se pone falta si se deja el libro de doris lessing aparcadito un tiempito? (aquí iría un emoticón silbando).
El niño con el pijama de rayas me lo estoy leyendo en clase de Lengua
Chaooo!
Bueno, lo de la Lessing no ha sido más que un gatillazo. Ya vendrán polv… digo, lecturas mejores.
Besos y bienvenida
Pues yo al de la Lessing le he pegado un pequeño toque este finde, aprovechando las esperas de aeropuerto y los vuelos de ida y vuelta, el metro de BCN… y voy en la 165… menos da una piedra. Me pasa como al resto… he leído cosas mejores de Doris (¡vaya por diossss!), pero estoy preparando un enfoque “distinto” para mi post sobre el libro y no quiero dejarlo ahora. Si el resto pasa, yo sigo igual… non vos preocupar ¿vale?
Bicos
P.D. 1 Por cierto, muy chulo lo del café compartido en la distancia lectora.
P.D. 2 Mi compañero de fatigas maratonianas estaba leyendo El niño ese de las rayas del pijama y le comenté que me sonaba el título de algo… y mira tú por dónde… Je!Je!