Muchas veces me habréis oído hablar de la aldea, y a veces me pregunto cómo os la imagináis. Tengo la sensación de que transmito un mensaje erróneo cada vez que la nombro, quiero decir, que pueda parecer que son cuatro casas perdidas en medio de una montaña. Y no, aunque creo que me gustaría que así fuera. Es cierto que está en un terreno elevado con respecto a Redondela, por ejemplo, que está a ras de mar.
En tiempos había tres “tiendas”, locales en los que podías adquirir un paquete de manzanilla, o de sopa, o una bobina de hilo, al tiempo que te sobresaltabas con los puñetazos ejecutados con furia a una mesa de distancia, sobre un tapete verde, lleno de marcas de cigarrillos abandonados y olvidados en el fragor de partidas intensas, donde cuatro inocupados demostraban su pericia jugando al tute, y donde cantar las cuarenta no satisfacía de igual manera si no iba de la mano del puñetazo sobre el tapete verde, todo envuelto en una atmósfera mitad cargante mitad deliciosa, resultado de mezclar el humo del tabaco con el aroma del cocido que se fraguaba tras la apolillada puerta que separaba el negocio del hogar.
Hoy están cerradas las tres. A falta de éstas, una espabilada ha abierto un proyecto de supermercado, con precios abusivos, estantes de quíntuple mano y desorden generalizado, donde puedes encontrar absolutamente de todo, pero donde descubres que ese todo no está para satisfacción del cliente, sino que reponde a una ambición sin límite. Y crece y crece gracias al inconveniente que le supone a los vecinos desplazarse al núcleo urbano más cercano.
Hoy las naves industriales estan cercando la aldea. Avanzan como fieras en estampida, dejando a su paso nubes inmensas de polvo que solidifican allí donde surgen. Paredes y paredes grises, frías, feas. Paredes grises, frías y feas que me obligan a plantearme cómo denominar ahora a un lugar donde, hasta hace muy poco, sólo había un monte atravesado por un regato al que han obligado a empezar de cero en su labor de agrietar la tierra para no derramarse. Siglos y siglos de trabajo constante, de tenacidad silenciosa, tapados en segundos por excavadoras que todo lo pueden.
Me temo que pronto tendré que dejar de llamarlo aldea, mi aldea. Pronto será un próspero pueblo. Pronto se vestirá de largo, engalanado para conquistar más y más pretendientes con trajes grises, fríos y feos. Me queda el consuelo de que las excavadoras aun no tienen palas capaces de arrancar el alma.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Ni de socavar la memoria.
Tu aldea me la imagino como tú: entrañable.
Besitos/azos.
Me has dejado un hondo poso de melancolía, que supongo que es lo que ahora mismo te invade.
Yo no tengo la suerte de contar con una aldea de esas que tantos miles de gallegos llevan en su alma. Mis padres son originarios de dos villas bastante grandes (Cangas de Morrazo y Caldas de Reis) así que el concepto aldea no lo tengo más que como idealización bucólica del rural.
En cualquier caso me entristece horrores esa usurpación del espacio rural por parte de parques y polígonos industriales… y en mi trabajo estoy harto de verlo… y nadie pone coto a esas ilegalidades e inmoralidades.
Corto, que si no me acabaré deprimiendo del todo. Guarda ese consuelo de que las excavadoras aún no son capaces de extirpar los recuerdos ni el alma… pero no te fíes, que hoy en día las ciencias avanzan una barbaridad.
Bicos tristes
Pues entonces sigue haciendo un esfuerzo y continúa llamándolo “aldea”, como esa madre que pese al paso de los años sigue llamando a su hijas “mis pequeñas”. Porque el tiempo al final no pasa, sólo se mueve de sitio.
Yo no tengo que imaginármela… gracias al cielo conozco la zona… he pasado mucho tiempo por allí, paseando por el pueblo de mi madre, entre esas casas de techo de teja y paredes de piedra, donde el ladrillo es un insulto…
Paisajes de colores fríos los días de lluvia, con cielos en mil tonos de grises, tierra mojada y verde oscuro que lo rodea todo…
Pueblos llenos de gente tranquila, donde las prisas no tienen cabida y un saludo se puede convertir en un estupendo diálogo con un vecino, que ni el mejor escritor podría haber imaginado…
Pueblos que se deslizan, como la lluvia, por las laderas de los montes hasta los pies de la Ria, la más bonita del Mundo… y que se comunican por caminos que estaban ahí mucho antes de la llegada del asfalto o las vías rápidas, y que seguirán ahí para siempre, en perfecta consonancia con la Naturaleza…
Naturaleza viva, que nos acompaña en cada paso de nuestro camino, que nos abriga con las ramas de los carballos, que nos inunda con el olor de los eucaliptos y que nos regala la visión del agua sobre las que las bateas se ordenan en perfectas cuadrículas, construidas por hombres que fueron capaces de entender que no hay que luchar con la contra la Naturaleza, sino seducirla y aprovechar lo que nos da sin hacerle daño…
(suspiro)… maldita morriña, se ha vuelto a despertar…
Vitruvia, ni todas las fábricas insanas del mundo serían capaces de ocultar tanta belleza como aún teneis en esas aldeas.
Pues yo sí he visto tu aldea, jeje.
Hemos hecho un par de excursiones por allá.
Sólo puede empatizar contigo. En Cataluña ya nos lo cargamos todo hace años.
Así que, la verdad, me encantaría que los gallegos y demás comunidades todavía bastante auténticas no cometieran el mismo error que nosotros…
Bicos
Conoceis los temas clasicos “beatus ille” y el “locus amoenus”, creo que caeis en ambos, tambien rilke dijo que no hay mas patria que la infancia. Son estas tres cosas las que me vienen a la mente en cuanto leo tu post, yo por mi parte también tengo un rincon el el mundo donde reposar mis cristalinos recuerdos de pureza e infancia, es una sierra que hay cerca del pueblo de mi madre, La sierra del agua, sita en la cordillera de las sierras de Cazorla , Segura y las villas, el pueblo de mi madre es Alcaraz en la provincia de Albcete. Este es un sitio magico, aparece en el quijote, es el sitio donde el quijote hece tonterias y envia a Sancho a decrle a su amada que locuras esta haciendo por ella. Es una sierra escarpada, con un valle muy elevado y abierto al norte, lo cual le da un frescor en verano increible para su latitud, y unido a la altura hace que en las noches haya un numero de estrellas abrumador. La pureza que esperimento allí tiene que ver con mi infancia, con una época, tal vez la única, en que he sido TOTALMENTE FELIZ.
Pues yo no se, me lo imaginaba como un pueblito. Es que tengo una amiga asturiana y ella le llama aldea a cualquier pueblo, así que no se XD
Y te entiendo y me da mucha pena. Mi pueblo hoy, es el DOBLE sin exagerar, de lo que era hace 10 años. Nos invaden los chalés y los madrileños y los restaurantes hipercaros… Aunque me encanta mi pueblo, cuando peinso que dentrode poco tendré que irme, intento pensar en como será dentro de o tros 10 años…..
Ojalá donde tu vives no pase nunca o no sea tan tremendo…
Un besote
Ah pues yo me la imagino de muchas formas, pero prefiero pensar que es una aldea bonita, como tu
Besicos
Mientras haya personas que continúen llamándola aldea seguirá siéndolo.
Lástima que la avaricia sea más poderosa que la quietud.
Nos están destrozando Galicia…
Con lo preciosas que son las aldeitas con sus casas y huertas, y lo que hacen con ellas…