¿Qué os parece si hacemos una quedada en el infierno? Tal y como se están poniendo las cosas creo que más de uno daremos con nuestros huesillos allí, así que podríamos aprovechar la ocasión.
Hoy toca de nuevo confesión. Sí, amigos y amigas, os estoy usando de curas de cabecera. Por dios, sed benévolos con muá.
Yo leo, vosotros leéis, mis hijas leen. Bueno, vale, leen menos de lo que me gustaría, pero leen, que no es poco. El caso es que hay por ahí mucho niño que no lee res de res, y los profes de cuarto este año se han sacado de la manga un impreso para que cada padre anote lo que leen sus hijos cada día: día de lectura, hora de comienzo, tiempo empleado, número de páginas leídas, título del libro… A mi me pareció muy apropiado, y acogí la idea de muy buen grado, hasta que descubrí que mi despiste y mi desorganización también salpicarían tal iniciativa. La ñina lee, la mamá piensa: “luego lo apunto”. Los días pasan, la mamá piensa: “tengo que empezar a notar ya, que se me olvidará todo”. Las semanas pasan, y la mamá desesperada: “Tengo que encontrar un hueco ¡¡YA!! y sentarme a recordar para apuntar todo lo leído por la niña”. La niña, inocente, preguntando de vez en cuando: “¿má, cuando vas a anotar lo que leo?” (…)
LLegó el día D. Ayer me recuerda que hoy ha de llevar el impreso con todo lo leído desde ¡¡¡octubre!!!. Glupss. Me quería morir. Pero aun así no fue suficiente el susto (mi despiste no conoce límites) y ayer tarde se nos volvió a olvidar.
Jueves. Siete de la mañana. Despliegue nunca visto para recopilar por la casa todos los libros leídos hasta hoy. Calcular tiempo empleado por página, calcular a grosso modo el orden en que fueron leídos, cambiar de boli para que parezca más creíble el “engaño”… …
En fin, estoy de los nervios. Me imagino a la profe cotejando datos, descubriendo el engaño y poniéndole un cero a la niña. Voy al infierno en bussines class, fijo.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Allí nos veremos. Voy enfriando unas cervezas. Tu lista y mi doctorado harán buenas migas
Buf, y nosotros también vamos porque somos cómplices del delito, nos lo acabas de contar me cachis….
Besicos
¡ESO ES LO QUE ME ESPERA CON MI HIJO!
Pue me parece que también suspenderá, hazme un sitio que voy
Rodros, lo de las cervezas es una muy buena idea, ¿¿Quien lleva unos choricillos para hacerlos al “infierno”??, jajajajajajja.
Yo estoy preparando unas verduritas a la brasa, que están riquísimas. Lo malo es que las primeras veinte tandas se me han chamuscado, que es el de la caldera se ha pasado y esto está al rojo vivo, leches…
¡JAJAJAJAAA! Oye, pues yo os traigo un camión de angulas (o anguriñas), que así, borboteantes, están de la muerte, juás.
Vitru, ya nos contarás cómo ha terminado esto.
¡Al infienno todos, jajajajaja!
Juasss, si es que no puede ser. Tu despiste es insuperable y además contumaz (bonita palabra que deseaba usar antes o después).
Si es que no puede ser… No estamos a lo que hay que estar
Yo no me complicaría demasiado. Mándale una nota al cole y le dices que tu hija lee un huevo y muy bien, y que no necesitan saber más datos.
Además, tranquila, saber si un niño lee o no lee, es más fácil de averiguar que por ejemplo, por ejemplo…, el color favorito de alguien para hacerle…., un regalo.
Besos Vitru.
La propuesta es genial porque así padres e hijos se comprometen en el fomento de la lectura (la tendré en cuenta para mi futuro, si es que llega ese “futuro” algún día)… Lo de tu despiste… bueno…lo importante es que lean… lo demás… puede pasar!
Aún así, lo del infierno suena bien!
Besos!
Pues lo mejor no lo sabes aún: la profe en cuestión lee este blog…
¿Tú te has parado a pensar, mi querida Vitruvia, que todas estas cosas que escribes no te suceden realmente a ti, sino que a quien le han sucedido es a mí?
A mi hija se lo hicieron el año pasado. Le dieron un cuadrante en el que había que anotar cuántos minutos había leído cada día, cifra que no debería bajar nunca de 15, y en cada casilla debía firnar el padre o la madre. La niña leía, sí, pero a los papás se nos olvidaba anotar la cifra y firmar, así que llegaba fin de mes y nos poníamos como locos a rellenar el cuadrante que habia que entregar utilizando un boli distinto para cada día, ponendo 15, 15, 15, 17, 20, 15, 25, 15, 15….según se nos ocurría.
¿Por qué no hacemos un blog juntos? Tú escribes un día y yo otro, y firmamos los dos? Nos ahorraríamos trabajo.
Estilográfic, ¡¡dime que no es verdad!! jajajajajajajajajajajajajaja. Entonces entenderás cómo me sentía esta mañana, porque yo veía el papelito y la sensación al ver los 25, 15, 15, 20, 15….. era que me gritaban: “No colará, no colará”. Sería un honor firmar un blog contigo, pero me da que sería doble trabajo, porque no sabría abandonar el mío. Aunque nunca se sabe. Oye, que digo que en vez de mandarte besos me lo doy yo en la mejilla, jajajaja, seguro que te llega antes, jajajajajaja.
Blasfuemia, no me acojones… no me acojones.
Deka, vamos a ser tantos que acabarán reservando el derecho de admisión, jajajajaja, y si no al tiempo.
Clandestino, lo del regalo es… … jodidillo, te lo digo yo, jajajajaja.
Paco, si es que me liáis, me liáis…. jajaja. ¡Que palabra tan bonita! Sí señor, deberíamos utilizar más las cientos de palabras maravillosas y llenas de verdadera enjundia (que diría Mariano) que tenemos. Besazos.
Irre, en el infienno os lo cuento todito, jajajaja, mientras quemamos las anguriñas.
Mariano, ya no te ajunto, ¡mira que quemar las veinte primeras tandas!
Joako, vente, vente, que se está de muerte, jajajaja.
Belén, le vamos a enseñar a don Diablo cómo se hace una fiesta, jajajaja. Besos mi niña.
Rodros, yo lista y tú doctor, jajajaj, suena bien.
Besazos pecadores, o… besazos, pecadores, jajajajajaja.
Pos yo kero mi wekezito en el inferno ese con un buen par de chorisos de esos al idem… y komo no leo ni res de res (juas!) pos ke tengo todos los puntos del mundo mundial para ke me manden ahi abajo.
En serio… yo para otra cosa no serviré, pero para llenar cuadrículas y poner numeritos me doy una maña loca (y no va por Belén)… y es que eso es lo que tiene trabajar en la administración pública, que uno acaba cuadriculado. Ja!Ja!Ja!
Biquiños
Por suerte yo no tengo que apuntar nada todavía. Me bastaría con anotar 20 diarios de cuentos infantiles (que los leo yo). Pero el día que tenga que hacerlo me uno al club del infierno. Por que para despistados estamos mi pareja y yo. Si es que…
Si ell infierno se llenase de despistados acabríamos llegando al cielo. Por puro despiste.
Un beso!
Iván, no se me había pasado por la cabeza esa conclusión, jajajajaj, y mira, estaría bien. Si el que el despiste también tiene su lado bueno. Besos.
Banderas, ¡¡cuadriculao!!, que eres un ¡¡cuadriculao!!