Me siento absolutamente extraña. Pero no sólo por el tiempo que hace que no escribo una entrada, que también, sino porque WordPress ha cambiado la página de administración, y estoy tan perdida que no sé si sabré publicar ésta. Aunque esto no es realmente una entrada, sólo es algo así como una nota, un posit, para deciros que todo está bien.
Creo que pronto volveré, ya que a juzgar por lo insoportable que se está volviendo mi madre, la cosa va bien. Cuando empieza a quejarse más de lo habitual y a poner (más) pegas a todo es que está bien. Ahora tiene tortícolis y llora a cada rato. Llamadme insensible, pero no sabéis lo que es soportar a alguien que llora por la “desgracia” (así lo denomina ella en su retahila) que supone que la vida te ponga ante la dura prueba de soportar una tortícolis.
Sé que estoy dando la imagen de una pésima hija, dando a conocer detalles que desde fuera pueden parecer ridículos y facilmente soportables, pero estoy muy tranquila. Os pondré un pequeñísimo ejemplo de cómo es mi madre: Ayer la visitó una vecina a cuya hija, con cuarentayalgunos años, le han diagnósticado un cáncer de los peores. Imaginaos cómo estará esa mujer. Pues bien, nada más verla, mi madre puso su cara más patética y soltó su muchas veces practicado llanto de: “qué desgraca la mía, con lo bien que estaba, y mira qué palo me ha dado la vida” (aquí debería aclarar que le han extirpado la vesícula biliar). Como os lo cuento. Mi madre es así. La pobre mujer soportó el chaparrón, y yo me salí del cuarto para no ponerla a caldo, porque ni se me ocurre hacer algo así, ya que con ello le daría pie a que elucubre (más) sobre lo desgraciada que es. Yo no le doy ni un solo motivo al que ella pueda agarrarse para hacerse (más) la víctima de sus imaginadas desgracias. Yo me comporto como la perfecta hija. Puede sonar a hipocresía con mayúsculas, pero no pienso darle jamás un motivo para que se queje de mi. Jamás.
Sólo alguien como ella podría hacerme olvidar tan pronto la angustia que sentí la noche que la operaron, cuando, tras salir de quirófano, mis hermanas me telefonearon para decirme que toda esperanza de vida se centraba en que superase la noche, y que las posibilidades eran más bien pocas, (todo ello debido, no a la extirpación de la vesícula, sino a la obesidad). Nunca olvidaré el terror que me provocaba que pudiera sonar el teléfono. Si eso ocurría la noticia sería la peor. No podía hacer nada, sólo esperar que amaneciese, sentada en mi cama, con el móvil en una mano y la medalla de San Antonio en la otra. Jamás he sido tan consciente de cuan largo es un segundo, y de que en cada minuto hay sesenta de esos eternos segundos, y que los minutos han de pasar lentamente hasta conformar cada una de las ocho terribles horas que faltaban para que amaneciese. Amaneció. Todo quedó atrás, como una broma pesada, como una noche irreal, y todo pasó a ser tranquilo, sin ninguna clase de peligro.
Y aquí me tenéis, intentando mantenerme cuerda, porque no sé quien de las dos es más monstruo.
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
-La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
- Pedro Páramo, de Juan Rulfo
-La historiadora, de Elizabeth Kostova
-Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
-Cortafuegos, de Henning Mankell
-La montaña mágica, de Thomas Mann
-Tribulaciones de un sicario, de Elena Casero
-Tango sin memoria, de Elena Casero
-Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
-La borra del café, de Mario Benedetti
-El guardian entre el centeno, de J D Salinger
-La tregua, de Mario Benedetti
-Presentimientos, de Clara Sánchez
-Días como todos, de Jorge Arbenz
-Nada, de Carmen Laforet
-El mundo, de Juan José Millás
-Mala gente que camina, de Benjamín Prado
-Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
-Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
-Diario, de Ana Frank
-La higuera, de Ramiro Pinilla
-La ladrona de libros, de Markus Zusak
-La Higuera, de François Maspero
-Blogs de papel, de varios autores
-El hombre duplicado, de José Saramago
-Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
-Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
-Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
-El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
-El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
-Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
-La mujer justa, de Sándor Márai
-Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
-Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
-Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
-Tokio Blues, de Haruki Murakami
-Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
-A era de Lázaro, de Paula Carballeira
-Tierra firme, de Matilde Asensi
-La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
-La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-De nuevo, el amor, de Doris Lessing
-El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
-Levantado del suelo, de José Saramago
-El alquimista, de Paulo Coelho
-La colmena, de Camilo José Cela
-Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
-Niebla, de Miguel de Unamuno
-Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
-La dama del Nilo, de Pauline Gedge
-Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
-Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
-Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



En lo tocante a tu última frase… yo lo tengo claro y creo que, en el fondo tú también.
Tu madre, por lo que cuentas, es como mi tía materna. Alguien que se considera la víctima de todos los males habidos y por haber; alguien incapaz de ponerse en la piel de los demás; alguien tan egoísta a quien hasta sus amistades más antiguas ya no soportan…
Celebro que tu madre esté mejor y que tú puedas volver al ruedo blogueril.
Bicos
Hay gente que necesita ser víctima amiga, no te apures si no lo soportas! yo tampoco…
Mi hermana es diabética desde los siete años, y siempre tiene el control sobre la patología en la boca, siempre ataca de esa forma y si me ve triste por mis bobadas siempre acaba con la frase si tuvieras diabetes qué harías,….
Chantajistas emocionales los hay a porrillo.
Y por otro lado mi niña, es tu madre, es normal que no quieras que se muera mujer… ese terror lo tenemos todos
Besicos guapa me alegra que estés por aquí ya…
Nada de monstruos. De hecho tu relato de esa noche de angustia deja bien claro qué clase de persona eres y de qué pasta estás hecha. Te deseo, como siempre, lo mejor. Besos
En mi mitología personal tengo a las personas “rocosas”, esas que te dan animos a ti cuando se sujetan con las dos manos el paquete intestinal, porque se les sale (que grafico me ha quedado), personas que se preocupan por los demás, que viven por y para los demás. A mi me gustaría ser así y trabajo para ello. Sospecho que tu eres un poco así, si hubieras “machacado” a tu madre cuando te había puesto la ocasión en bandeja, y sin embargo te sales de la habitación porque es tu manera de luchar contra su victimismo. He conocido muchas victimas en mi vida, no puedo soportarlas, es superior a mis fuerzas, yo tal vez no hubiera sido tan “rocosa” como tu y tal vez hubiera “machacado” a mi propia madre.
Un beso y mucho ánimo
Y además es que te ha salido una entrada muy sincera. Bueno, como todas las que haces Yo no he visto blog más sincero que éste, la verdad.
Muchos ánimos, besos y abrazos.
Yo no tengo mucha experiencia con personas con este tipo de actitudes que cuentas, pero creo que tu posición ante esas actitudes es muy inteligente y muy sereno. Pienso que de monstruo nada de nada Vitru, no seas boba coño
Te mando muchos ánimos y muuuucha paciencia.
No sé por lo que estás pasando porque afortunadamente no ha pasado nada de esto en mi familia, pero puedo sentir lo angustiada que estás.
Tranquila mujer, que pronto volverá todo a la normalidad,… sobre todo si los gruñidos y las quejas de tu madre llegan a su punto habitual,…
“Esto también pasará”
Para darte unos pocos ánimos, te he dejado un premio en mi blog.
Un beso!
Conozco también una madre de esas, la tenemos en la familia, y es un tormento constante. Un par de ejemplos: cuando a su hermana le hicieron unas pruebas porque creían que tenía cáncer, a ella le dio un ataque de celos.
Habeis leído bien, los médicos temían que su hermana tuviera cáncer, y a ella le da un ataque de celos, porque ahora ella ya no iba a ser más la “más pobrecita de la familia”. Verídico. Luego se alegró un montón de que la biopsia diera negativo NO porque su hermana no tenía cáncer… sino porque entonces ella podría seguir siendo la pobre pobrecita.
Y que conste que la mujer está sana, eh, que no tiene ninguna enfermedad ni nada que la haga tan pobrecita… Es que la mujer es así, y la frase que mejor la describe es que la mujer vive como si el mundo se despertara por la mañana con el único objetivo de hacerla sufrir, y el universo hubiera sido creado para que ella pudiera habitarlo algún día como la más desgraciada de las personas que jamás existieron.
Y, efectivamente, la única manera de sobrevivir a esta mujer es “hacer” como que le sigues la corriente; si le discutes o le demuestras que en realidad ella tiene una vida privilegiada y de lujo, los chantajes son tan insoportables que no se puede ni respirar a su lado.
Sigue así, y que esto no afecte a tus hijas y tu marido.
Besos, no estás sola.
Lo mismo me pasó con mi blog… Que mareo los primeros días!! Es cuestión de volver a acostumbrarse
De victimistas está el mundo lleno, a las víctimas de verdad casi no se les escucha… Pienso yo! Y creo que nadie los puede soportar…
Ánimo y besos!
Tengo media horita. Me he escapado porque debía traer a las niñas a defensa personal y mientras ellas estan en clase tengo eso, media horita. Gracias a tod@s. Creo que me habéis comprendido, pero sinceramente ya he superado la fase de tener que justificar cada una de mis críticas a mi madre. O no, porque releo y cuento lo de la señora con hija con cáncer, y contar ese detalle suena a justificación. Cov, has descrito tan bien lo que yo pretendía mostrar del carácter de mi madre que me he quedado boquiabierta. Mi madre llegó a inventarse un cáncer en mi padre para poder dar lástima ella, como futura y pobrecita viuda que ya está sufriendo por su marido ahora. Hoy ha soltado su ración de llanto (siempre de manera que todos la escuchen y la vean) porque ayer se le cayó al suelo una pastilla y ella, pobrecita, no la podía coger, y todo ello acompañado de unos movimientos rítmicos de bamboleo hacia adelante y hacia atrás, con las manos entrelazadas a la altura del pecho, como si estuviese tan afectada por lo que cuenta que sólo consiguiese mantenerse viva gracias a esa abstración del mundo. En fin, algun día os contaré la de cosas que ha llegado a inventarse sobre mi, incluida una advertencia que le hizo a Boss sobre mi supuesta facilidad para ponerle los cuernos. Cosas de madres.
Besos, y gracias otra vez.
ay hija mía, tu madre y la mía podrían ser amigas.
Voy a seguir tu ejemplo, aunque creo que lo estoy siguiendo toda la vida: que no tenga ni una sola queja mía.
Ánimo y suerte!
Creo que yo definiría a tu madre como un “agujero negro” que todo lo absorbe. Quiere ser la estrella a toda costa y a base de esfuerzo lo consigue. Por una parte me da pena este tipo de gente, porque se cree que con esta actitud va a conseguir el cariño de la familia y los vecinos cuando lo único que consigue es que o bien la odien o bien se compadezcan de su estupidez. Siento ser tan duro, pero es que con esa gente teatrera no puedo sino reírme en sus narices del espectáculo tan bochornoso que están dando. Sé que es tu madre y que por eso la amas y darías por ella un riñón (o los dos, si fuese menester) pero creo que entenderás mis palabras perfectamente y me perdonarás la dura sinceridad que albergan.
Biquiños, y mucho ánimo, preciosam que ya queda menos
Banderas, no sufras por ser tan duro. Créeme, en todo lo referente a mi madre nada me parece duro, porque cualquier cosa que se diga de ella no se acerca ni mínimamente a la realidad. Ya te contaré durante nuestro café.
Ay, Chú, es que si le damos el más mínimo motivo para una queja le damos argumentos para ser la perfecta víctima de sus crueles hijos. Ainsssss.
Deka, el mundo está lleno de víctimas, pero si hay algún rincón sin ellas es porque algunas han acaparado más victimismo si cabe, jajajaj.
Loliña, no sabes la suerte que tienes, porque alguien así empozoña a todo el que le rodea. Gracias por el premio, en cuanto tenga un segundo me paso.
Wen, te digo lo mismo que a Deka, no sabes lo afortunada que eres. Besiños y gracias.
Estil, ¿y eso es bueno o malo?, jajajaj. Gracias por los ánimos, los besos y los abrazos.
Joako, tal y como lo describes creo que soy una perfecta rocosa, pero con el pequeño matiz de que odio ser así, en serio, estoy cansada de ser la buena. Daría lo que fuera por ser capaz de mandarlo todo a la mierda.
Paco, muchas gracias, es muy reconfortante recibir tantos ánimos. Mil besos.
Belén, sentí verdadero terror, pero mezclado con un sentimiento muy raro, porque estoy tan acostumbrada a aborrecerla que no entendía nada. Querer a alguien que te hace daño es muy doloroso.
Irre, gracias por la confianza, pero yo tengo serias dudas. A veces sí pienso que yo soy el monstruo.
Gracias de nuevo a todos.
Moitos ánimos Vitruvia. Seguro que as cousas irán mellor. Xa o verás.
Julio
Te entiendo a la perfección. Jamás te juzgaría por nada sin conocerte ni aun conociéndote, pero en este caso te entiendo a la perfección porque yo viví algo muy parecido con mi abuela. Cuando dejé de sentirme culpable por lo que sentía empecé a ser más feliz.
Muchos ánimos, muchas fuerzas y besitos/azos a espuertas.
Lo siento, sé que esto no se debe hacer, pero es que te he escrito un mail antes de ver tu entrada, y ahora al leerla no sé qué decirte.
Era sólo eso. No lo volveré a hacer, ok?
Un besazo.
La vida siempre da palos de vez en cuando. Saldréis de esta ya lo verás. Sólo hay que apretarse un poco los machos. Besitos guapa