Sé que parece que me he vuelto muy cascarrabias, sé que parezco en guerra con el mundo, pero yo siento que es el mundo el que está contra mi.
Vengo de Vigo, ese lugar tan maravilloso para ir un miércoles a las diez de la mañana con coche propio. Vengo del mismísimo centro, de la Gran Vía, y si esto parece poco motivo para mi malestar añadiré que vengo de llevar a mi padre a la mutua. Me gustaría saber de quien fue la brillante idea de poner la mutua en pleno centro de una cuidad.
Ayer tarde mi padre sufrió un pequeño accidente laboral. Era ya la hora de salir, por lo que después de comunicarle al jefe lo del golpe que le dio un tronco en una rodilla, decidió venirse a casa con la esperanza de que el dolor disminuyese y poder trabajar hoy. Al no ser así, esta mañana recogimos el papel en la empresa para ir a la mutua, y allá que nos fuimos. Estoy convencida de que en los curriculums de los aspirantes a cualquier puesto en una mutua lo que más se valora es el borderío y la mala leche, porque a la que no vas con la cabeza colgando o un brazo a rastras ya te miran mal. Como era de esperar le han derivado a la seguridad social, ( y digo como era de esperar, porque con esta misma gente ya tuve que pelearme hace un par de años para que le dieran la baja a mi padre cuando, tras un golpe también con un tronco, ellos mismos le dieron doce puntos de sutura en la cabeza con la pretensión de que siguiera trabajando en el monte, él sólo, y a pleno sol) argumentando que lo de mi padre es artrosis, y de nada sirvió que le aclaráramos que la artrosis no le ha impedido trabajar hasta ayer mismo, justo, ¡qué casualidad!, hasta el momento de que un tronco le cayese encima de una rodilla.
En serio, en mi cabeza no cabe que pueda haber tanto maldito interés económico por parte de determinados sectores.
¡¡Gentuza!!
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
La borra del café, de Mario Benedetti
El guardian entre el centeno, de J D Salinger
La tregua, de Mario Benedetti
Presentimientos, de Clara Sánchez
Días como todos, de Jorge Arbenz
Nada, de Carmen Laforet
El mundo, de Juan José Millás
Mala gente que camina, de Benjamín Prado
Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
Diario, de Ana Frank
La ladrona de libros, de Markus Zusak
La Higuera, de François Maspero
Blogs de papel, de varios autores
El hombre duplicado, de José Saramago
Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
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Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
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Tierra firme, de Matilde Asensi
La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
De nuevo, el amor, de Doris Lessing
El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
Levantado del suelo, de José Saramago
El alquimista, de Paulo Coelho
La colmena, de Camilo José Cela
Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
Niebla, de Miguel de Unamuno
Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
La dama del Nilo, de Pauline Gedge
Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



¡¡JODERRRRRR!!
(No tengo palabras, Vitru.)
Los de las mutuas son unos “hijosdeputa”, en una ocasión cuando trabajaba de bicimensajero me atropello un coche, no me hizo gran cosa, pero me jodio una rodilla, que estaba inflamada, se veia a simple vista, la doctora de la mutua me dice que ¡Hale! a trabajar al día siguiente, yo le digo que mi trabajo consiste en repartir paquetes en bicicleta y que la rodilla me molestaba, te duele me pregunta, y le respondo que no, pero que no estoy dispuesto a pedalear hasta que se me baje la inflamación, la tía no se baja del burro y acabe poniendole una reclamación, el que me dió la baja fue el de cabecera, pero si por esta hubiera sido…
Bueno, hija, e todo se aprende… cada vez que tu padre se de un golpe, por favor, id a urgencias inmediatamente y que se firme el parte del accidente laboral, porque si vais a la ss ahora, lo meten como enfermedad común…
Y entonces ya está formada…
Mientras tanto, ponle hielo a tu padre en la rodilla, y que la mantenga estirada, que no extendida, con un cojín en la parte posterior de la rodilla…
Suerte, guapa
Yo siempre he dicho que las aseguradoras son lo peor de este país. Aún peores que los bancos, y eso ya es decir mucho. Así que lo mejor que puede hacer uno es no necesitarlas. Y cuando llegue el día, armarse de paciencia y de mala leche. Besos
Aseguradoras y bancos, bancos y aseguradoras, por ahí por ahí andan las unas y los otros.
Una buena amiga mía tuvo un accidente con la moto y a los de la mutua “se les pasó” un esguince en el tobillo. KK
Besitos/azos.
La madre que los parió… pues la próxima ya sabeis… llamadita al teléfono de Urgencias de la Mutua, que le manden una ambulancia y lo lleven a la Mutua a que le reconozcan… que para eso están.
Espero que se mejore pronto…
Gracias, Manuel. Gracias a todos.
Hoy hemos tenido que volver, ya que el médico de cabecera le ha rebotado de nuevo a la mutua, y una vez allí ni caso, así que hemos ido a Inspección médica y tenemos cita para mañana. Veremos cómo acaba esta cruzada.
¡¡Ánimo, pues!!
Hay mucha gente por el mundo mala y sin escrúpulos ni moral. He conocido a unos cuantos. Parece imposible, pero así es.
Que haya suerte y sobre todo que se mejore tu padre Vitru, un beso.
esto de jugar con la salud de la peña como si fueran activos de mercado es que me revuelve la tripas, siempre que veo actitudes de este tipo pienso en lo beneficioso que sería hacerles experimetar la situación al contrario a estos cuervos de la sanidad…. en fín ánimo y que tu padre se recupere pronto…bescucos
De donde se demuestra, una vez más, que, de todas las piezas que componen la Maquina que Fabrica Dinero, el obrero es la más barata y más fácil de reemplazar.
Muchos besos.
¡Hola Vitru!
Qué curioso, veo que no soy la única que hoy ha pensado en ti con más intensidad que otros días, jejeje.
¡Hola, Vitru!
joder, cómo está el patio, vitru. cada vez tenemos menos derechos.
por cierto, estás leyendo uno de mis libros favoritos, el de landero.