Sólo puedo decir… … ¡que dios me pille confesada!
Ya os contaré.
14 Junio 2008 de vitruvia
Sólo puedo decir… … ¡que dios me pille confesada!
Ya os contaré.
Escrito en Barallando | 13 comentarios
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
La borra del café, de Mario Benedetti
El guardian entre el centeno, de J D Salinger
La tregua, de Mario Benedetti
Presentimientos, de Clara Sánchez
Días como todos, de Jorge Arbenz
Nada, de Carmen Laforet
El mundo, de Juan José Millás
Mala gente que camina, de Benjamín Prado
Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
Diario, de Ana Frank
La ladrona de libros, de Markus Zusak
La Higuera, de François Maspero
Blogs de papel, de varios autores
El hombre duplicado, de José Saramago
Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
La mujer justa, de Sándor Márai
Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
Tokio Blues, de Haruki Murakami
Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
A era de Lázaro, de Paula Carballeira
Tierra firme, de Matilde Asensi
La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
De nuevo, el amor, de Doris Lessing
El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
Levantado del suelo, de José Saramago
El alquimista, de Paulo Coelho
La colmena, de Camilo José Cela
Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
Niebla, de Miguel de Unamuno
Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
La dama del Nilo, de Pauline Gedge
Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa
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vuelveeeeeeeeeeeeee
¿puede ser que te pase lo mismo que a mi?
Mira en mi blog la última entrada…
Está claro que no era eso, fue tu viaje a Madrid, que lástima que apenas pudimos hablar.
Cuéntalo rápido!
Tu también fuiste?
Que pena por dios, que pena…
:(:(
vaya…. menudo misterio!
Vitruvia, no sé cómo darte las gracias, de verdad. Espero que el abrazo que te di te hiciera sentir lo importante que fue para nosotros que estuvieras en la clandestina.
Sólo siento no haber podido dedicarte más tiempo, pero lo subsanaremos, en Mondariz o en donde toque.
Un besazo enorme
Ánimo, y al toro!
tembíen yo perdí la oportunidad de conoceros y me da una rabia tremenda… quién sabe si habrá mas ocasiones así… besos…
¡Qué agradable sorpresa nos diste el sábado! A los de La Clandestina y a los demás. Me pareció increíble lo que hicisteis tanto Irre como tú, venir a Madrid desde Galicia sólo para conocer y dar vuestro apoyo a gente a la que ni siquiera conocíais personalmente. De verdad, me quito el sombrero. Eso sí, me temo que has dejado de ser mi “alter ego”, porque confieso que yo no hubiera sido capaz de tener un detalle tan inmenso.
Mil besos, y encantado de haberte conocido.
A mí se me hizo todo súper corto. Jo, también me hubiera gustado hablar muchísimo más con todos. Aunque al menos contigo nos tomamos aquella cervecita tan buena.
¡Me encantó conocerte, Vitru!
Espero que a la vuelta no se te sentara ningún pesado o pesada al lado… jeje.
Besotes
Gracias chicos. A los que no estuvisteis y a los que sí.
A los que no pueden saber un poquito más en el post siguiente y a los que sí, deciros que para mi también fue un placer enorme conoceros, que no me defraudó ninguno y que repetiría mil veces.
Un abrazo enorme.
¡Capulla! Mira que no avisarme de que ibas… igual incluso anulaba los dos compromisos que ya tenía ese fin de semana… total… al final no fueron para tanto…. Grrrrrr!!!
Bicos y tirones de orejas ;-P