Supongo que hay muchas maneras de encontrarse a una misma. Supongo que todo es cuestión de proponérselo.
Ayer, mientras me duchaba, me vi. Me vi a través de lo que percibí con mis manos. Fue una visión muy fugaz, apenas milésimas de segundos, pero la imagen fue sorprendentemente nítida, y la sensación me transportó durante ese breve espacio de tiempo a un yo absolutamente primitivo, brutalmente básico y físico, sin adornos de ningún tipo; sin artificios. Me sentí, como nunca antes, parte viva e importante, pero a la vez prescindible, del universo. Sí, lo sé, suena a locura, pero ese mínimo instante se alargó lo suficiente para darme tiempo a ser consciente de quien soy. Bastó únicamente que mis manos acariciaran mi cabeza desnuda para visualizar lo que en 38 años aún no había visto: que soy, ni más ni menos, un ser humano, y que no soy ni más ni menos que cualquier ser humano.
Raparse el pelo al tres no es una cuestión estética, es un viaje interior que me está reportando muchas y muy buenas sensaciones.



Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
-La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
- Pedro Páramo, de Juan Rulfo
-La historiadora, de Elizabeth Kostova
-Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
-Cortafuegos, de Henning Mankell
-La montaña mágica, de Thomas Mann
-Tribulaciones de un sicario, de Elena Casero
-Tango sin memoria, de Elena Casero
-Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
-La borra del café, de Mario Benedetti
-El guardian entre el centeno, de J D Salinger
-La tregua, de Mario Benedetti
-Presentimientos, de Clara Sánchez
-Días como todos, de Jorge Arbenz
-Nada, de Carmen Laforet
-El mundo, de Juan José Millás
-Mala gente que camina, de Benjamín Prado
-Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
-Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
-Diario, de Ana Frank
-La higuera, de Ramiro Pinilla
-La ladrona de libros, de Markus Zusak
-La Higuera, de François Maspero
-Blogs de papel, de varios autores
-El hombre duplicado, de José Saramago
-Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
-Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
-Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
-El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
-El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
-Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
-La mujer justa, de Sándor Márai
-Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
-Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
-Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
-Tokio Blues, de Haruki Murakami
-Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
-A era de Lázaro, de Paula Carballeira
-Tierra firme, de Matilde Asensi
-La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
-La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-De nuevo, el amor, de Doris Lessing
-El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
-Levantado del suelo, de José Saramago
-El alquimista, de Paulo Coelho
-La colmena, de Camilo José Cela
-Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
-Niebla, de Miguel de Unamuno
-Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
-La dama del Nilo, de Pauline Gedge
-Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
-Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
-Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



¡OLE, OLE Y OLE! Por el rape, por la instrospección, por la reflexión. Por la búsqueda. Y porque tarde o temprano te hará ir encontrando cosas.
Me voy de vacaciones, ya lo has visto. Nos vemos a la vuelta. Espero que estés bien.
Besitos/azos.
Estoy como nunca. Ahora mismo soy la antagonía de Sanson: raparme me ha dado tanta fuerza que me siento capaz de mover el mundo.
Sí, lo he visto. Que disfrutes. Nos encontramos a la vuelta.
Besazos.
Joder Vitru, eres una mujer muy valiente, no porque esteticamente te hayas hecho un corte de pelo que pocas se arian, si no porque no te importa hacer una introspección que a mi por ejemplo me da vertigo, de vez en cuando siento el cosmos de esa forma que tan bien decribes, y no soy capaz de aguantar la mirada, la angustia me puede y miro para otro lado.
Un besazo.
guapa!!!! yo lo hice también, claro que no tenía el pelo tan largo como tú.. de hecho, voy esta tarde a la pelu y me dan unas ganas.. igual te sorprendo a la vuelta, total, en agosto estoy sola en la oficina…
.. no creo que me atreva, pero ole tú!!! de verdad que estás muy guapa, te has quitado unos añitos de encima
¡¡¡LO HAS HECHOOOOO!!!
¡¡¡Jajajaja!!!
Maravilloso el gesto y maravillosos tus ojos, que estoy segura de que lucen muchísimo más hermosos que antes (si cabe). Será por eso que te has visto tan bien…
[Y bienvenida al club de las "rapadas", jijijijii]
Un besazo, Vitru.
yo hace un año que llevo el pelo cortito cortito y estoy feliz. bicos, y mucha forza
Qué par de ovarios señora.
Yo no habría podido!
Me alegro de tu encuentro contigo misma y de tu reencuentro blogueril, aunque no se cuando será el próximo.
Pues… que dure el efecto inverso a lo Sansón. Un besazo!
Ole tus coj….. vitru XD
Yo me he mutilado el pelo de diversas maneras mil veces, pero nunca he sentido la necesidad de raparme la verdad.
De todos modos y por lo que se ve, a las mujeres guapas les queda de miedo el pelo así
Puf. Desde luego tienes valor, Vitruvia.
Contemplarse sin artificios de ningún tipo tienen que ser una buena receta contra el egoísmo.
¿Y ahora no te pasas el día acariciándote la cabola?
Jo, yo es que cuando me rapé al 1, no podía dejar de tocarme el cráneo, jajajaa!!
¡¡Besos, guapa!!
Impresionante Vitru, impresionante.
No me sale nada más, pero es mucho, creéme.
Un beso.
Aire.
Besos, guapa.
Vitru, ganadora de un “weblog brillante”. Más info en mi blog. Besos
Desde que he vuelto de las vacaciones me están entrando unas ganitas de raparme… Ains, no sé, no sé…
Besitos/azos antisansona
Enhorabuena…
Yo también soy de llevar el pelo corto… y no me rapo porque la jefa no me deja.
Y es curioso, porque yo también llevo tiempo buscando hacer mi viaje interior…
Lo que pasa es que el cuerpo me pide para ello hacer una buena escapada… una semana, quince días… quizás aprovechando para hacer el Cº de Santiago… durmiendo al aire libre, pisando caminos de tierra y pueblos, recuperando el contacto con gente amable tan distinta de los Individualistas que pueblan las grandes ciudades…
Pero con tantas responsabilidades, no se cuándo voy a encontrar el momento…
Eso sí, cuando lo hiciese… igual sí que me rapaba…
Me uno a los elogios a mi vuelta. Pasa a mandarte unos cuantos miles de besos antes de volverme a ir. Espero que vaya todo “viento en popa” (es que cojo un barco mañana, y estoy de los nervios nerviosos).
Hasta prontito!