Hacía tiempo que no tropezaba conmigo misma. Hace ya un tiempo que mi devenir diario fluye sin contratiempos incontrolables. Es decir, vivo y me suceden cosas, pero ninguna consigue, últimamente, bloquearme. Ya sabéis, lo que no te mata te hace más fuerte. Y en ello estoy.
Decía lo de tropezarme conmigo misma porque lo analizo todo de manera enfermiza. Y si lo que has de analizar es algo importante, pues mira, son cosas que pasan, pero si es una chorrada…
Dándole vueltas creo que analizar no es el término correcto. Y, dándole más vueltas aun, no sé cual podría serlo. El caso es que estoy leyendo El hombre duplicado, de José Saramago. Siempre me ha resultado fácil y muy gratificante leer a Saramago. De hecho mi libro favorito, y a mucha distancia de todos los demás libros, y autores, es suyo. Como digo estoy con El hombre duplicado, y llevo parada una semana en la página 73 por culpa de un párrafo que no logro comprender. Y esto no sería mayor problema si mi tozudez a la hora de buscarle sentido a todo me permitiera aceptar la explicación que creo haber encontrado para seguir leyendo, que no es otra que substutuir una coma por un punto, sin darle más vueltas, sin querer saber por qué está ahí esa coma, sin necesidad de ponerle nombre: errata, fallo en la traducción…. Estos dos supuestos no son por sí mismos una gran amenaza, ya que no me costaría mucho aceptarlos. Lo que los hace peligrosos es que conviven con una tercera opción: la de que el texto esté bien redactado y traducido. Ahí está el cincuenta por ciento de mi problema; si el texto está bien para mi se convierte en incomprensible. El otro cincuenta por ciento es no poder pasar página hasta no hallar la verdadera explicación. No la más adecuada o la más probable, sino la verdadera. Y como esto no es posible mi cabeza seguirá dándole vueltas y vueltas hasta que decida rendirse. Y mientras el libro permanecerá cerrado en mi mesilla, a la espera de que algún resorte en mi mente haga click sin que mi consciente se percate de ello, y pueda seguir leyendo éste y todos los que vienen detrás.
Fijaos que creo haber tropezado ahora mismo, mientras escribo, con el nombre que le viene al pelo a mi problemilla: falta de seguridad en mi y en mis criterio frente a determinadas cuestiones.
Y a partir de aquí que sólo lean los que estén dispuestos a comerse el tarro conmigo. El párrafo en cuestión es el siguiente:
“No es exactamente así. Hubo un tiempo en que las palabras eran tan pocas que ni siquiera las teníamos para expresar algo tan simple como Esta boca es mía, o Esa boca es tuya, y mucho menos para preguntar Por qué tenemos las bocas juntas. A las personas de ahora ni les pasa por la cabeza el trabajo que costó crear esos vocablos, en primer lugar, y quién sabe si no habrá sido, de todo, lo más difícil, fue necesario comprender que se necesitaban, después, hubo que llegar a un consenso sobre el significado de sus efectos inmediatos, y finalmente, tarea que nunca acabará de completarse, imaginar las consecuencias que podrían advenir, a medio y a largo plazo, de los dichos efectos y de los dichos vocablos.”
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Y así es tal como yo creo debería ser:
“No es exactamente así. Hubo un tiempo en que las palabras eran tan pocas que ni siquiera las teníamos para expresar…”
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¿Sabéis qué?, dejaré que cada uno me dé sus opciones de dónde debería ir un punto en lugar de una coma. Mi opción aquí.
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Tu opción, ¿dónde? ¡jajaja! Ahora soy yo la que anda como loca haciendo clic en toda la entrada para dar con tu opción.
Te comprendo perfectamente. Yo ya me he leído el párrafo 4 veces y tampoco lo veo claro.
Casualmente estoy yo empezando estos días el “Ensayo sobre la lucidez” de Saramago y hay que decir que al hombre le gusta jugar con la puntuación más que a un tonto un lápiz…
De todos modos, estoy de acuerdo en que hay en ese párrafo tuyo una coma “cojonera”.
Vamos a ver. Aquí mi “propuesta”:
A las personas de ahora ni les pasa por la cabeza el trabajo que costó crear esos vocablos, en primer lugar, y quién sabe si no habrá sido, de todo, lo más difícil. Fue necesario comprender que se necesitaban, después, hubo que llegar a un consenso sobre el significado de sus efectos inmediatos, y finalmente, tarea que nunca acabará de completarse, imaginar las consecuencias que podrían advenir, a medio y a largo plazo, de los dichos efectos y de los dichos vocablos.”
Tienes muy buen criterio, Vitru. Y has leído muchísimo a lo largo de tu vida. Si algo te chirría al leerlo… seguro que es por algo.
Además, puedo dar fe de que las traducciones suelen contener errores y erratas. Desafortunadamente.
Biquiños
Irre, ubicar el “donde” me costó, porque el mandamás de wordpress debe aburrirse soberanamente y cada dos por tres le da un giro radical a la página de administración. Para cuando empiece a familiarizarme con ella de nuevo seguro que me la vuelven a cambiar. Aunque ahora que lo pienso, al hilo del tema del post, ¿será que hay una mano negra que me quiere hacer la puñeta y por eso cambian la página? jajajajajajajaja. Ya ves, mis paranoias no conocen límites.
En cuanto a lo del punto… coincidimos. Yo también creo que el “error” está ahí. Pero, y si no es un error. Fíjate Joako el análisis que ha hecho.
Ahora mismo voy a la otra página a contestarle.
Dispersos, que sois unos dispersos (como diría Estil)
Besazos guapa.
¡jajajaja! Claro que estamos dispersos, si cuando yo llegué ¡¡no estaba el “dónde”!!
Me he leído su análisis… pero no me convence, lo siento. Para estas cosas soy un poco cabeza cuadrada. Y creo que con tanta coma suelta, en esa traducción tiene que haber más de una y de dos erratas.
Pero puedo estar equivocada. Claro que sí.