Soy consciente de que por mucho que una se desnude, como hago a veces en este blog, nunca se tiene una imagen real al cien por cien de cómo es la persona que escribe. Creo que a veces doy una imagen muy cándida de mi, como si jamás rompiera un plato. Pero no quiero engañar a nadie: Vitruvia también tiene su lado diablesco. Mis últimas fechorías son calcadas unas a otras. Mi padre tiene un humilde Ford Orion, que entre semana no utiliza porque usa el de la empresa, y que por lo tanto está aparcadito ante la puerta, muerto de risa. Me lo suelen dejar para hacer la compra grande, la mensual, o si tengo alguna cita médica a la que no llego en bus, por aquello de los horarios. Pero eso de que lo utilice para disfrute mío y de mi familia como que no les hace mucha gracia. Hasta ahora yo cumplía esto a rajatabla. Pero ahora le he cogido el gusto a darme unas escapadas, sin mentirles, pero sin decirles toda la verdad. Sí, se puede.
El viernes nos escapamos toda la tarde a Baiona, y de ello resultó uno de esos momentos en que crees que vas a reventar de felicidad.
Viento considerable, sol tímido y huidizo. El mar empeñado en subirse a las rocas y la mente dejándose empapar del ruido que provoca en su intento. Las gaviotas, todas, revoloteando alrededor de una señora que las llamaba a cada una por su nombre y les lanzaba comida que ellas cogían al vuelo. Era un festival de sensaciones. Me acerqué despacio, corriendo el riesgo de salir a bastonazos porque aquella señora tenía el punto justo de locura para molerme a ellos si la molestaba, y así me lo hizo saber con la mirada cuando me agaché todo lo cerca que pude, parapetada tras una roca del acantilado. A partir de ahí disfrutar de aquel baile delicioso de cientos de gaviotas a mi alrededor. Aparecían por todas partes y desaparecían por el mismo sitio. Mi pobre móvil no daba abasto, pero da igual. Hasta donde no llegó él llega mi memoria.
Tardes escondidas
20 Enero 2009 de vitruvia
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



No me jodas. ¿Esa foto la hiciste con el móvil? ¡¡¡Pero si está genial!!!
Y qué bueno que os escaparais. Estas cosas, hechas en la clandestinidad, saben mucho pero que mucho mejor. Dondevaaparar.
;-P
Un besazo, Vitru.
¿y donde está la maldad? yo no la veo por ningún lado
Hola Vitruvia. Nunca había estado por aquí. He entrado porque las palabras que pronunció Mariano el Sábado sobre tí, me han parecido muy sugerentes y bueno…aprovecho para decirte que me gustan muchas cosas, detalles, que veo escritos aquí. Sobre todo se ve sencillez y muy buen gusto… Sensibilidad para dar y recibir.
Con respecto a lo de Saramago, me ha hecho mucha gracia, ya que yo también suelo comerme mogollón el tarro con los párrafos que no acabo de entender, ya sea por puntualizaciones o separaciones, o simplemente, algunas veces vuelvo para atrás pensando…(espera, espera un momento, no puede ser…jjeje). Te confieso que a mí me suena bien tal cual está, pero me ha provocado una sonrisa.
Lo de tu hija mayor…el orgullo de lo que calla y la impaciencia que ofrece ante otras circunstancias…(qué buena percepción). Cultiva los abrazos, porque siempre que haya un abrazo, hay frentes abiertos. Sin más, te envío un beso.
Vendré de vez en cuando por aquí.
Lidia
Qué maravilla de foto. Una imagen vale más que mil palabras, sin duda.
La de cosas que me quedan por aprender…
Besicos
Joder con el móvil… El mío hace fotos absolutamente irreconocibles, grrr.
Que todas las maldades sean esas, sobre todo si sirven para tardes memorables como la que has compartido con nosotros.
Besitos/azos.
Irre, a mi lo de la clandestinidad me pone un nudo en el estómago….. Sieq que una es una cagueta, jajajaja.
Joako, tú es que tienes la mirada muy limpia, jajaj. Un besazo.
Lidia, bienvenida. Gracias por pasarte y por tus palabras. Vuelve cada vez que el cuerpo te lo pida. Un saludo.
Jove, tú lo has dicho. Besos.
Belén, me alegra verte por aquí. Besicos para ti también.
Mariano, seguro que no es tu móvil el que hace fotos irreconoibles. A saber a qué le haces fotos tú, jajajaja
Besazos.
¿Que móvil dices que tienes?
La verdad que me quedo con tus palabras cargadas de sentimiento. Tienes mucho estilo.