Mi chica, con tres años, tenía un anorak al que se le atascaba la cremallera al desabrocharla. Una mañana, en el patio del colegio, yo, como cada día, se la quise desabrochar para ahorrarle un trabajo a su profe. Ella, mi chica, se puso a llorar, porque vete a saber tú por qué razón quería entrar con ella abrochada. Su profe, que nos vió en el tira y afloja, vino a interesarse por la razón del llanto, y cuando le dije el motivo ella misma se arrodilló para abrocharle la cremallera, aun sabiendo que luego se atascaría, diciéndole a Claudia que tenía toda la razón, que ya la desabrocharían en clase. Ese día me rendí a sus pies.
La profe Ana no es una profesora más. La profe Ana es el resultado de mezclar la ternura con la dosis justa de mano firme. La profe Ana es la vitalidad en un “buenos días”; es ver siempre la botella medio llena y encarar los problemas con una sonrisa. La profe Ana irradia pasión por su trabajo y por sus niños y consigue que cada uno de ellos se sienta su preferido.
Ahora que mi chica deja infantil para pasar a primaria sé que la sombra de la profe Ana será alargada, pero en absoluto será una sombra fría, al contrario, será una sombra apetecible a la que siempre será agradable volver, aunque sólo sea a través del recuerdo.
Puede que con el tiempo tengamos que pintar la habitación de Claudia y borrar así el retrato que ella misma pintó de su profe en la cabecera de su cama hace ya un par de años, pero hay un sitio del que no se borrará jamás: su corazón.
Estoy segura de que a la profe Ana se le parte el corazón en veintitantos cachitos cada tres años, pero también sé que sabrá recomponerlo para recibir en septiembre a otros veintitantos afortunados, que aun no saben que van a tener a la mejor profe del mundo.
La profe Ana
22 Junio 2009 de vitruvia
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
-Jane Eyre, de Charlotte Brontë
-La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
- Pedro Páramo, de Juan Rulfo
-La historiadora, de Elizabeth Kostova
-Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
-Cortafuegos, de Henning Mankell
-La montaña mágica, de Thomas Mann
-Tribulaciones de un sicario, de Elena Casero
-Tango sin memoria, de Elena Casero
-Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
-La borra del café, de Mario Benedetti
-El guardian entre el centeno, de J D Salinger
-La tregua, de Mario Benedetti
-Presentimientos, de Clara Sánchez
-Días como todos, de Jorge Arbenz
-Nada, de Carmen Laforet
-El mundo, de Juan José Millás
-Mala gente que camina, de Benjamín Prado
-Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
-Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
-Diario, de Ana Frank
-La higuera, de Ramiro Pinilla
-La ladrona de libros, de Markus Zusak
-La Higuera, de François Maspero
-Blogs de papel, de varios autores
-El hombre duplicado, de José Saramago
-Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
-Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
-Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
-El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
-El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
-Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
-La mujer justa, de Sándor Márai
-Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
-Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
-Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
-Tokio Blues, de Haruki Murakami
-Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
-A era de Lázaro, de Paula Carballeira
-Tierra firme, de Matilde Asensi
-La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
-La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-De nuevo, el amor, de Doris Lessing
-El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
-Levantado del suelo, de José Saramago
-El alquimista, de Paulo Coelho
-La colmena, de Camilo José Cela
-Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
-Niebla, de Miguel de Unamuno
-Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
-La dama del Nilo, de Pauline Gedge
-Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
-Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
-Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Fíjate si será buena esta tal Ana, que hasta te nos ha devuelto a la blogosfera.
Que la fuerza acompañe tanto a Claudia como a Ana el próximo mes de septiembre…
Besos, Vitru.
P.S.: Sigo recordándote mucho, aunque no te escriba.
Qué suerte tu niña, y todos los peques que la tengan. Realmente los profesores son muy importantes a esas edades, es una suerte que tengáis a Ana.
Un beso Vitru, guapa, me alegra leerte
Corro a enviarle este post a mi chica, ella es profe, y siempre dice que es un trabajo vocacional, que es muy importante quién es el profe en los primeros años, y que casi nunca hay reconocimiento a este trabajo…¡Como si cualquiera pudiera realizarlo!
Pero bueno… Ana lo sabe?
Debería ver esa foto
Besicos
Sé a lo que te refieres. Mi hermana es la profe Mariví y el viernes tuvo la enésima graduación de los pitufos de infantil. Las últimas semanas han sido un aluvión de emociones en ambas direcciones. La separación es dura, pero el poso que se queda en los niños y en los maestros en imborrable cuando las cosas se hacen bien.
Besitos/azos.
Vaya, no te lo vas a creer, pero la seño de mi peque también se llama Ana, y le ha cogido también mucho cariño aunque, por suerte, no me ha pintado la pared (hasta la fecha, veré esta tarde cuando llegue a casa).
Me alegra volver a leerte. Un beso.
M
Me alegro mucho de tu regreso.
En el caso de esta profe, yo la llamaría maestra. Que es como se deberían llamar cuando ejercen esa hermosa profesión.
Un beso
Si es que a las madres nos encanta quitarles piedras del camino, y a menudo os olvidamos de lo sabias que pueden ser las piedras.
Y las maestras…
Felicidades por ése solete que decora paredes.
Besos
PD: ¿Fué Claudia la de los “escetos”? ¡Lo sea o no, me encanta tu chica!
Trasto, la misma, jajaja. Si es que tiene un arte…..
Un saludo, guapa.
Elena, hola. Sí, ésta es una maestra de los pies a la cabeza. Lástima que no abunden. Un abrazo.
Estil, no te lo vas a creer, pero sí, me lo creo. Si eg que con nuestros antecedentes no podía ser de otra manera, jajajaj. Un beso.
Mariano, algo me dice que la profe Mariví va en la línea de la profe Ana. Salúdala de mi parte. Besazos.
Belén, el día de la despedida le dí un papel con la dirección, no sé si habrá reparado en la foto, pero me consta que el post le ha gustado. Un besuco.
Hola, Joako. Tienes razón, para esto no vale cualquiera, por mucho que un título lo acredite. Dale un besazo a tu chica grande y a tu chica chica, y por supuesto otro para el hombre de la casa, y no, no me refiero a ti, jajajaja.
Wen, reina, yo también me alegro de mediorreencontrarme con vosotros. A ver si en breve puedo empezar a comentaros, porque visitillas ya he hecho. Me encanta la nueva imagen de tu blog. Desprende una energía positiva tremenda. Un besito.
Irre, preciosa, huola!. Efectivamente es muy buena. Me consta que todas las madres pensamos lo mismo, y eso no puede ser casualidad.
Aun no he vuelto del todo, pero aquí ando. Petons.
Gracias a todos por comentar este post.