Con motivo de obligarme a escribir estoy llevando a cabo un ejercico que me está resultando muy duro, y que pone de manifiesto que nunca seré capaz de librarme de mi gran lastre en esta vida. Nada como escribir para poner las cartas boca arriba y ver las cosas claras. Nada como mirarme por dentro para saber que nunca haré lo que debo.
Ella no varía un ápice su manera de comportarse y yo sigo poniendo la otra mejilla. El ejercicio me lleva a imaginar la vida sin ella, sin mi madre, y la sensación de desamparo se hace tan latente que me siento incapaz de afrontarla. Y entonces lloro. Lloro hasta la desesperación por haberla perdido, por no haber aprovechado ni una sola oportunidad de esconder las cicatrices de su trato y enseñarle mi mejor cara, por no haber puesto toda mi humanidad a su servicio. Y entonces dejo de escribir y me descubro estúpida, por adelantarme a un sufrimiento que puede que no llegue a sentir. Y siento vergüenza al llorar por alguien que está más viva que la misma vida. Y darme cuenta de que está viva me lleva de nuevo al sufrimiento, a ser consciente de que todo eso llegará y sentiré un arrepentimiento que no existiría si tuviese valor ahora. Valor de mirarla a los ojos y decirle que la amo a pesar de todo, valor de poner mi mano en su mejilla y hacerle sentir algo que quizá no ha sentido jamás. Valor de llevar al límite mi capacidad de olvido para volver, por enésima vez, a empezar de cero.
El valor de la valentía
21 Septiembre 2009 de vitruvia
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Desengañate, en esta vida solo podemos logrer lo que está en nuestra mano, lo que está en mano de otros es imposible lograrlo, tu madre no va a cambiar, tu puedes hacer todo lo que esté en tu mano para lograr ese objetivo que te planteas con ella y fracasar siempre, porque el objetivo no recae en ti, recae en ella.
La verdad es que en estas cosas me callo, porque cada uno vive las cosas desde su punto de vista y es muy difícil ser imparcial.
Pero estoy de acuerdo con Joako, en esta vida sólo se puede conseguir lo que tu quieras, porque amiga mía, la gente no cambia por mucho que deseemos.
No sé que mas decirte, te dejo besos de ánimo
Quizá no lo creas, pero se exactamente como te sientes, porque a mi me pasa igual.
Ánimo, intenta hacer por cambiar lo que te hace daño ahora o crees que te lo hará
Yo en estos asuntos tan personales tampoco me atrevo a dar mucho consejo. Sólo que lo que hagas trates de hacerlo desde el tan desado como inalcanzable equilibrio entre corazón y cabeza… si es que eso es posible.
Pues yo estoy segura de que si tú actúas siempre con el corazón en la mano (cosa que no dudo), tu madre se irá de aquí sabiendo que la amaste.
Hay personas muy frías y muy duras que nunca parecen tener una palabra amable para según quien, pero eso no significa que no se den cuenta de las cosas.
Un besote, Vitru.
Ainssss, ¡qué complicada es la vida! y más para una paranoica como yo. Si al final me dejaréis por loca, jajajajja.
Un beso, y gracias por aguantarme.
Yo soy nueva lectora… he llegado por pura casualidad y “veo” mucha gente que conozco de “leídas”.
Meto un poco la cuchara para darte ánimos mas que para opinar. El amor hace milagros, pero puede ser muy difícil de entender. Yo quiero creer que ese mismo amor nos da la fuerza para enfrentarnos al miedo; tenga el nombre que tenga.
Un abrazo desde el Caribe.
Flora, ¡si supieras la de cosas buenas que me han reportado las casualidades…!.

Gracias, un beso y bienvenida.