Tal vez sería más correcto titular esta entrada de otra manera. Se me ocurre, por ejemplo, que debiera llamarse “una obsesión”, pero, como no lo tengo claro, la dejaré tal cual está.
Y es que una de mis aficiones ha devenido en “ello” (léase “pasión” u “obsesión” una vez leída el resto de la entrada).
La cuestión quedaría perfectamente resumida en una frase: He pasado de ocupar mis ratos libres leyendo a buscar y acumular desesperadamente ratos que dedicar a la lectura.
He pasado de comprar los libros de uno en uno a comprármelos de dos en dos. Como cualquier otro adicto con cualquier otra adicción he necesitado echar mano de restos mal aprovechados en tiempos de bonanza, rescatando así libros, los pocos, que formaban parte de mi biblioteca sin que hubieran pasado por mis ojos. Y he tenido una muy seria conversación con Boss, ya que soy plenamente consciente de que “ello” no ha hecho más que empezar, por lo que el gasto que nos acarrea nos privará de otros pequeños, aunque cotidianos, placeres, y de que habrá días, esos que él, generosamente, se olvida de mi, que no daré ni los buenos días, como ya viene sucediendo con las maratones sillón/libro de los domingos.
Afortunadamente sabe cocinar, así que no moriremos de hambre.
Y RELEO...(siempre)
Levantado del suelo, de José Saramago
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
-El río del olvido, de Julio Llamazares
-David Copperfield, de Charles Dickens
-El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald
-Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa
-El tiempo entre costuras, de María Dueñas
-Out, de Natsuo Kirino
-Sunset Park, de Paul Auster
-El Aleph, de Jorge Luís Borges
-De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami
-El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno
-Expiación, de Ian McEwan
-In vino veritas, de Francisco Castro
-Vida con Picasso, de Françoise Gilot/Carlton Lake
-Non hai noite tan longa, de Agustín Fernández Paz
- La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
- Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro
-El viaje del elefante, de José Saramago
-El verano del inglés, de Carme Riera
-El diablo en la botella, de Robert Louis Stevenson
-Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset
-Tren nocturno a Lisboa, de Pascal Mercier
-20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne
-A lagoa das nenas mudas, de Fina Casalderrey
-La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro
-El camino, de Miguel Delibes
-El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle
-Condenados a vivir, de José María Gironella
-La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez
-El hereje, de Miguel Delibes
-La muchacha de las bragas de oro, de Juan Marsé
-La catedral del mar, de Ildefonso Falcones
-La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones
-Madame Bovary, de Gustave Flaubert
-La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
-Contra el viento, de Ángeles Caso
-Cuentos, de Emilia Pardo Bazán
-Verdes valles, colinas rojas. La tierra convulsa, de Ramiro Pinilla
-Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (relectura)
-Jane Eyre, de Charlotte Brontë
-La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
-Pedro Páramo, de Juan Rulfo
-La historiadora, de Elizabeth Kostova
-Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
-Cortafuegos, de Henning Mankell
-La montaña mágica, de Thomas Mann
-Tribulaciones de un sicario, de Eléna Casero
-Tango sin memoria, de Eléna Casero
-Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
-La borra del café, de Mario Benedetti
-El guardian entre el centeno, de J D Salinger
-La tregua, de Mario Benedetti
-Presentimientos, de Clara Sánchez
-Días como todos, de Jorge Arbenz
-Nada, de Carmen Laforet
-El mundo, de Juan José Millás
-Mala gente que camina, de Benjamín Prado
-Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
-Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
-Diario, de Ana Frank
-La higuera, de Ramiro Pinilla
-La ladrona de libros, de Markus Zusak
-La Higuera, de François Maspero
-Blogs de papel, de varios autores
-El hombre duplicado, de José Saramago
-Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
-Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
-Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
-El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
-El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
-Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
-La mujer justa, de Sándor Márai
-Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
-Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
-Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
-Tokio Blues, de Haruki Murakami
-Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
-A era de Lázaro, de Paula Carballeira
-Tierra firme, de Matilde Asensi
-La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
-La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-De nuevo, el amor, de Doris Lessing
-El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
-Levantado del suelo, de José Saramago
-El alquimista, de Paulo Coelho
-La colmena, de Camilo José Cela
-Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
-Niebla, de Miguel de Unamuno
-Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
-La dama del Nilo, de Pauline Gedge
-Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
-Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
-Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas 
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa



Vitru!!! Tanto tiempo!!!
Me alegro que hayas vuelto. Te he echado de menos. Feliz lectura!
Si es que “me” eres incorregible, eh.
¡Qué bien que “nos” escribas! Celebro que andes feliz con tus pasiones-obsesiones (y que Boss no permita que muráis de hambre, ¡jajajaja!).
Besazos mil, Vitru.
En lo económico recuerda que existen las bibliotecas, en lo afectivo veo que no tienes problemas, en lo mental la gimnasia lectora es un gran alimento para el espíritu, en lo cultural…mira lo que le ocurrió a Alonso Quijano.
Dejadme primero que os exprese mi agradecimiento, y también mi admiración, por seguir ahí a estas alturas de mi “abandono”.
Joako, no soy capaz de coger nada en una biblioteca. Es que al afán lector se une el afán coleccionista. Me gusta acumular, mirar, reordenar, manosear, volver a mirar y admirar todas mis posesiones. Tengo pendiente El Quijote, ¡fijaté!. Pronto caerá.
Besos.
Irre, si eg que no tengo remedio (y qué feliz me hace ello, oye, jajajajaj)
Besos a ti, guapa.
Floriña, ainssss, yo también os echo mucho de menos, pero me da que mi etapa bloguera expiró, no sé por qué.
Besos