Tengo una teoría sobre la muerte. Absurda y disparatada, como todas mis teorías, pero vamos, hubo un tiempo en el que alguien afirmó que la Tierra no era plana, y mira.
Me pongo seria. Tengo una teoría sobre la muerte, concretamente sobre cuándo nos llega. Creo que no es hasta que nos rendimos que nos aborda. Esto es, decidimos cuándo morirnos.
En este punto cada uno de vosotros me diría que nada más lejos de la realidad, porque todos conocemos a alguien que se ha muerto y ni se nos pasa por la cabeza creer que esa persona quisiera morir. Y esto, seguramente, es cierto. El quid no está en desear morir, sino en tener un pensamiento, por muy fugaz que sea, de rendición, de hartura. Aquello, tan cierto, de “ten cuidado con lo que deseas que se puede cumplir”. Luego podríamos darle mil vueltas al cómo. Y, evidentemente, no hablo de una sincronía entre el pensamiento y el momento del óbito. Pienso que hay la distancia temporal suficiente para que se dé la circunstancia adecuada. Podríamos hablar del enfermo que está harto de luchar, o del que el día anterior al accidente de tráfico tiró la toalla. Y cuando me refiero a todo lo mencionado no hablo de una frase soltada así, sin más, sino que hablo de algo tan personal y tan íntimo que ni siquiera uno es consciente de lo que está deseando.
Puede parecer esta una entrada banal, más no lo es. Al menos no para mí. Pienso a menudo sobre ello, y me cuido muy mucho de no desfallecer, aunque también sé que cuando se tiene una edad, todos, sin excepción, acabamos pidiendo la hora..
Ni Nona, ni Décima, ni Morta
11 noviembre 2011 por vitruvia
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NO ESTA MAL VISTO, AUNQUE REALMENTE NADIE QUIERE MORIR
Se dice que las crisis fomentan la idea de la muerte entre la legión, veo que no sucumbes finalmente a ella, si no que la exorcizas a base de pensar en como dominarla…al menos de momento.
Pues es una idea sobre la que deberíamos reflexionar, en un libro en forma de novela, leí en que a los viejos eran nuestros deudos y sucesores los que nos facilitaban el pasaporte cuando ya venimos siendo un estorbo. Leñe, espero que me avisen para hacer cómo los indios, irse caminando y nunca más se supo.
Comparto bastante tu teoría…. sip.
Ah, y ojito con desfallecer, que me voy p’allá de un salto y te espabilo.