Subo la cuesta que me aleja de la playa en compañía de mi chica, y a una pregunta suya, que no recuerdo, contesto con una mentira. Y me quedo pensando si he hecho bien o si debería haberle dado con la realidad en las narices.
Ocupo mi mente durante el resto del camino dándole vueltas. Las conclusiones son varias, pero hay dos que tienen, para mí, más relevancia que las demás. Una: que la sinceridad está sobrevalorada. Los libros, los grandes libros, son, en su mayoría, una gran mentira, mundos inventados para nuestro disfrute. Y por qué hacerlo, por qué disfrutar, sólo durante el rato que dura la lectura, por qué no dejar que alguien nos mienta y nos convenza de que somos princesas. La mentira sólo es dañina si se descubre, o dependiendo de cómo se descubra, pero no per sé. La mentira, bien usada, puede aportar infinitamente más felicidad que la verdad.
Y dos: que a veces se saca tanto o más provecho de una conversación con una cría de siete años que el que podríamos sacar de un café con un gran filósofo.
Archivos de la categoría ‘Imaxinando’
Miéntanme, por favor
Publicado en Imaxinando, La que firma, Libros, Mi familia, Reuniones conmigo misma el 17 septiembre 2010 | 10 Comentarios »
“El lugar”
Publicado en Imaxinando, La que firma, Libros el 10 septiembre 2010 | 3 Comentarios »
No debe quedar nadie por aquí que no sepa que me gustan los libros; que amén de leer me gustan físicamente, como objeto. Tienen sobre mí un poder hipnotizador que me supera.
Me gusta, como a casi todo lector, el olor de los nuevos, pero me gustan infinitamente más los libros con historia, esos que tienen, a veces, tanto, o más, que contar por fuera como por dentro; arte de transmitir a través de la piel, la nuestra, ya que no están ellos envueltos en tan singular tela, por más que algunos fuesen, si la justicia oficiara en estos menesteres, merecedores de ella.
Y hete aquí que servidora ha encontrado “el lugar”. Cientos, si no miles, de libros de segunda mano, o de tercera o cuarta, quién puede saberlo, que se amontonan, al fondo a la izquierda, en un almacén de antigüedades, donde están a merced de quién llegue primero, una o el polvo, para hacerse con ellos a un precio vergonzoso.
Siendo la que firma una pobre incauta aspirante a escritora debería recomendar otra cosa que no sea comprar novelas a destiempo por unos miserables céntimos, pero qué le vamos a hacer, una prefiere ejercer el oficio y morirse de hambre hoy para que dentro de cien años alguien alimente su espíritu con mis letras, así que aquí les presento el que será mi epitafio:
“No se puede ser romántico y querer comer”.
Duermevelas
Publicado en Imaxinando, La que firma, Mi familia, Y volver a nacer cada día el 25 agosto 2010 | 7 Comentarios »
Tuve, la otra noche, varios episodios de vigilia mezclados con sopor que me dejaron un recuerdo difícil de definir. A pesar de lo molestas que resultan estas situaciones, a mí, esta vez, me resulta agradable recordarlo, y tal vez ahí resida mi dificultad para ponerle una definición a dicho episodio.
Para empezar soñé, si se puede describir así, porque ya digo que no era sueño como tal, sino un ligero duermevela, que podía elevarme y ver mi pueblo desde el aire. Esto sólo me había sucedido una vez, hace muchos años, y era algo que me apetecía mucho que se repitiera porque es una sensación realmente agradable. Lo malo es que debía volver constantemente a la vigilia como tal, y hacerlo poco a poco, porque sino sólo lo hacía mi mente pero no mi cuerpo, impidiéndome moverme. Es decir, yo movía los dedos, por poner un ejemplo, y tenía la sensación de que éstos se movían, pero en realidad era incapaz de moverlos. Sé que es difícil de entender, tanto, como lo es de explicar. Ésta sí es una situación angustiosa, la de despertarse y querer moverse, o hablar para pedir ayuda y no poder durante varios segundos, porque el cuerpo no responde a ningún impulso por más que la mente ya esté consciente. Y por ese miedo a que se repitiera, ya que antes me sucedía más a menudo de lo que es deseable, no me abandonaba del todo al sueño.
Lo siguiente que visualicé, porque a esto sí que no puedo llamarle sueño, es a mis hijas cuando yo ya no esté en este mundo. Esto sí que no sé explicarlo. Fue un tomar conciencia de que todos los seres humanos desaparecemos un día y esto, más allá del dolor que pueda causarles a ellas en el momento de suceder, no influirá para nada en el desarrollo de la vida. Es decir, visualicé el futuro de ellas desde la óptica del ser humano y no desde la de madre, por lo que fue como quitarme de un plumazo un trauma.
Estoy releyendo y creo que no he cnseguido explicar exactamente el episodio referente al futuro, pero en realidad fue muy, muy, agradable. Y con eso me quedo.
Viajar por viajar
Publicado en Imaxinando, La que firma, Y volver a nacer cada día el 9 febrero 2009 | 18 Comentarios »
Hace tiempo que me ronda por la cabeza llevar a cabo uno de esos deseos/caprichos muy al alcance de la mano que siempre vamos posponiendo precisamente por lo factibles que son. Esto es: dejarlo siempre para mañana.
El deseo en cuestión no es otro que el de meterme en un tren por el mero placer de sentarme en el asiento y mirar por la ventanilla, mientras dejo fluir a su antojo todas las sensaciones y pensamientos que puedan acudir a mi espíritu y a mi mente, mientras escucho música o dormito, o ambas cosas a la vez….. Me daría igual el destino, ya que una vez alcanzado éste no haría otra cosa que meterme en un nuevo tren que haga el recorrido a la inversa.
Por una de esas casualidades que nunca alcanzamos a comprender, siento que estoy haciendo ese mismo viaje, pero de manera metafórica, desde hace una o dos semanas. Han sucedido determinados cambios en mi estado de ánimo que me hacen sentir la plenitud que le intuyo al
viaje real. De repente me siento metida en un tren del que lo que menos me preocupa es saber la estación a la que se dirige. Siento que avanzamos a un ritmo perfecto y preciso, ni demasiado deprisa ni muy lento. Tan placentero es el paisaje que no me importaría incluso sufrir una pequeña avería. Sólo hay un detalle que difiere del viaje real, y es que, en este caso, cuando llegue a mi destino, pienso quedarme allí.
Xuntaletras
Publicado en Imaxinando el 27 enero 2009 | 11 Comentarios »
Miro las letras, parecen dormidas. Con mimo, las voy despertando, y las hilvano de manera que luzcan bonitas, que se vean bonitas. Conformo con ellas paraísos para mi. Ellas se dejan. Por alguna extraña razón confían en mis manos. Imagino mundos en azul, en violeta…… en gris. Saltan del teclado a mis dedos en
danza deliciosa y asimétrica. Armónica manera de componer una sinfonía de palabras con un piano de letras. Cierro los ojos y me dejo llevar. Graves, agudos, acentos, comas, puntos …… Palabras que me sorprenden, que se hacen visibles de repente; culmen del concierto. Cada caricia una frase. Cada frase un suspiro. Cada suspiro un sueño.
Hora de abrir los ojos, de descubrir el resultado. Y el resultado es que éste no importa. Sólo importa seguir tocando.
Oler a papel
Publicado en Imaxinando, Libros el 19 diciembre 2008 | 21 Comentarios »
El primer día que este blog estuvo colgado en la red recibió catorce visitas. Ahora que sé las cifras en las que se mueven algunos, me parece, y a cualquiera con dos dedos de frente, una cantidad irrisoria. Pero a mi, aquel día, mis catorce visitas, me hicieron feliz. Alguien, sin querer, buscando quién sabe qué, llegó a Xuntaletras, y quiero imaginar que tratando de encontrar en el texto aquello que buscaba, leyó algo que yo había escrito. Suficiente. Nunca pedí más. Nunca aspiré a más. No sé, ni pretendo saber, en qué momento dejaron de llegar visitas equivocadas para ser sustituidas por visitas a conciencia. Sólo sé que me leían. Y escribir empezó a tener otro sentido. Ya no era un simple, y adictivo, acto de juntar letras para construir palabras que trazaran mi mapa vital. Ya cualquiera podía seguir mi rastro. Pero un rastro está incompleto si le falta el olor. Y yo sé exactamente qué olor quiero para dejar tras de mi: el olor a papel.
Sé perfectamente que lo primero que haré al recibir “mi Blog de papel” será abrirlo y olerlo. Y me basta presentirlo para reconocerlo.
Y mezclado con mi olor habrá, qué casualidad, catorce rastros más. Todos iguales en la misma medida que diferentes. Todos distintos a pesar de ser iguales.
Quiero imaginar que algún día, alguien, buscando quién sabe qué, acabe leyendo lo que yo he escrito en Blogs de papel, y para mi volverá a ser suficiente, porque en el aire quedará flotando mi olor a papel.
La materialización de un deseo
Publicado en Blogueando, Imaxinando, La locura, Libros el 14 febrero 2008 | 28 Comentarios »
¿¿¿Si unimos mi pereza de hoy con mi escaso tiempo y con que la verdadera fiesta está en los comentarios de la entrada anterior, que nos da??? Ainssss, pues que hay que ir abajo, jajajaja. Besos.
¡Ah! y esto es visita obligada: El libro de Vitruvia
A vueltas con la locura
Publicado en Blogueando, Imaxinando, La locura, Libros el 13 febrero 2008 | 51 Comentarios »
Bien, queridos, ante la impaciencia de algunas, la deseperación de otras, y la peligrosidad que supone para las uñas de otros el no haber empezado ya a leer a Lessing, propongo que decidamos día de una vez.
Yo había pensado empezar el viernes tarde-noche, ya que todos disponemos del finde por delante, incluso el sábado por la mañana, pero también he pensado en que esos días son aprovechados por la mayoría para el relax en compañía, por lo que hacerlo el lunes sería otra opción. Pero claro, ahí se me cae la ilusión, porque yo empezaré seguro de buena mañana, y todos, o casi todos, estaréis trabajando, por lo que mi idea superromántica de empezar a la vez, osea, mismo día misma hora, por aquello de la quedada mental, se cae completamente. Tercera opción es empezar lunes por la noche, así la idea original de “todos a la vez” sería posible.
Lo dejo en manos de la mayoría, y por supuesto se pueden aportar más opciones, tantas como participantes.
Otra cuestión pendiente es la de fijar un día para colgar la entrada, y ahí no me atrevo a proponer porque cada uno tiene un ritmo de lectura, y no todos disponenmos del mismo tiempo. Delego en vosotros.
Venga, va, que aunque “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” me tiene absorvida, estoy que me subo por la paredes por empezar.
Lista de sugerencias
Publicado en Amigos, Blogueando, Cultura, Imaxinando, Libros el 31 enero 2008 | 39 Comentarios »
Estoy encantada de que la idea haya tenido tan buena acogida. En serio, que alguien comparta estas locuras me maravilla y me hace dar botes hasta en la cocina, cosa que hice ayer tras los primeros comentarios, jajajajaja. No podía parar de saltar.
Bien, ha habido varias propuestas. También ha habido ya, en el post anterior, varios comentarios inclinándose por unas u otras. A continuación pongo la lista de los títulos sugeridos y enlaces en donde podemos consultar precios, páginas y sinopsis de todos ellos.
PRESENTIMIENTOS de Clara Sánchez. Información aquí y aquí
EXPIACIÓN de Ian Mcwan. Información aquí
CRÓNICA DEL PÁJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO de Haruki Murakami. Información aquí y aquí
DE NUEVO EL AMOR de Doris Lessing. Información aquí y aquí
LA HISTORIA DEL AMOR de Nicole Krauss. Información aquí y aquí
PERSÉPOLIS de Marjani Satrapi. Información aquí y aquí
ACTUALIZACIÓN: Doris Lessing va venciendo al segundo más nombrado, que es el de Haruki Murakami, por tres votos a dos, (o cuatro a tres, si tenemos en cuenta que Doña Inte a nombrado a los dos pero no se ha decidido por ninguno, jajajaja). Tambien tengo dudas de si Eifonso va a participar o sólo ha votado porque le gusta el libro. Eifonso, manifiéstate, jajajaja.
El ir que nos tiene
Publicado en Imaxinando, Inolvidar, Relatillos, Y volver a nacer cada día el 25 enero 2008 | 12 Comentarios »
Ahora que tengo ante mi los miles de caminos que pienso recorrer comprendo que este era mi destino. No tengo horarios, ni prisas. No tengo la cama hecha ni la comida pensada, pero tengo algo mejor aun, tengo hambre y sueño, que me hacen sentir más viva que nunca. Y frío, tengo frío.
He robado un bolígrafo y una libreta. Hoy por hoy son las únicas y verdaderas necesidades que tengo, y mi único patrimonio, mil veces más valioso que cualquier otra posesión. Ellos son el único espejo en el que pienso mirarme. Puede que a veces no me vea guapa, pero siempre me veré tal como soy. Anotaré aquí todo lo que algún día quiera recordar. La mente la mantendré siempre libre, abierta.
He notado que hay personas que me miran con lástima, y a mi me dan lástima ellas. No saben ver más allá de harapos y arrugas. Aunque consiguieran adivinar la luz de mis ojos no sabrían descifrar su significado. No las culpo, nadie les ha enseñado que hay vida más allá del confort que da la calefacción o de la tranquilidad de la rutina. A veces siento el deseo de hablarles, de contarles que ahora soy feliz, más de lo que ellos serán jamás, pero me da pereza. He ansiado tantas veces librarme de la atadura de un idioma que, por limitado, nunca he conseguido dominar hasta el punto de poder expresarme, que me parece absurdo volver a someterme a su dictadura. Prefiero seguir con mis silencios y su ilimitado mundo. Nada ni nadie le pone límite al silencio. Sin embargo las palabras sí se acaban. Y empiezas a oír las mismas una y otra vez, llegando a olvidar su significado, convertidas en sonidos tediosos por tantas veces oídos.
Paso horas y horas caminando hacia ningún lugar, mirándolo todo sin ver nada, escuchándolo todo sin oír nada. Si lo hiciera, si viera u oyera, podría caer involuntariamente en la tentación de prejuzgar por lo visto u oído, y me niego. Las costumbres que aun arrastro podrían jugarme una mala pasada, pero creo que sabré mantenerlas a raya, al menos hasta que consiga librarme de ellas. Puede que ya lo haya conseguido, de ahí que no quiera oír ni ver. ¿Quién sabe? No pienso apresurarme ni siquiera en someterme a mi misma a exámenes absurdos. Todo lo que ha de ser, será. Por eso mismo no me preocupa el hecho de recordaros cada noche. Había decidido viajar sin recuerdos, dejarlos atrás, pero uno no siempre consigue lo que se propone, y ahora sois lo único que me acompaña en mis noches de buscada soledad, y comparte espacio con ella sin confrontarse. Ahora sé que hice lo correcto. No podía seguir engañándoos. Aquella que vivía con vosotros no era yo. Yo soy esta, yo soy así. Tal vez estéis pensando que no os quiero, tal vez estéis en lo correcto. ¿Quién decide si un sentimiento es o no verdadero?. ¿Qué acción mide su intensidad?. Yo podría gritar que os he querido más que a nada, y no por ello es esto más verdad que vuestra verdad callada, íntimo dolor que ahora os embarga, esa que intuyo asomó a vuestros ojos al tiempo que leíais mi carta. Pero no me arrepiento. El tiempo pasará y convertirá vuestro dolor en un leve recuerdo, y a mi me dará el lugar que realmente merezca en vuestro pensamiento. No ambiciono un gran lugar, ni siquiera un lugar pequeño. Me basta con saber que durante un periodo en nuestra vida compartimos tiempo y espacio. Puede que algún día adivinéis mis razones, aunque no espero que lleguéis a comprenderlas. Yo misma he tardado muchos años en mirarlas de frente y aceptar sus consecuencias.
La vida no se detiene, sólo cambian sus protagonistas. Yo he decidido protagonizar mi propio guión, poner cada punto y cada coma, incluso barajo la posibilidad de poner yo misma el punto final.
¿Quien soy?
Publicado en Imaxinando el 25 mayo 2007 | 28 Comentarios »
Cuando leo alguno de vuestros blogs, juego a imaginar como sois a traves de lo que cada uno escribe. Y hoy me he preguntado, ¿como me imaginarán a mi?.
Os dejo siete fotos para que os decanteis por la se parezca a cómo me imaginais. No hay trampa, una de ellas soy yo.
1ª-
Me gusta mirar de frente, a los ojos, a veces sé que intimido un poco.
2ª-
Lo mismo me pongo de rubia que de morena que de azul.
3ª-
Nunca le he tenido miedo a las arrugas.
4ª-
Me gusta el negro.
5ª-
Me encantan los colgantes hippies.
6ª-
Adoro los cambios de loock.
7ª-
A menudo voy de asitas, siempre tengo calor.
Todas las afirmaciones a pie de foto son ciertas.
Que dios reparta suerte.
Bicos no vento
Publicado en Imaxinando el 17 mayo 2007 | 5 Comentarios »
Nada máis afastarse daqueles beizos, mergullárase nunha espiral de sensacións, que non podería explicar se tivese que facelo. Elevárase dando voltas sobre si mesmo e sentírase cheo de vida. Aprendera de contado a facer reviravoltas a sua antoxanza, cunha forza que o enchía, sacando proveito das foleadas dun vento que soplaba máis e máis forte canto máis alto subía.
E mentres se deixaba envolver pola nada e polo todo, fora tomando conciencia de quén era e de porqué estaba alí. Nun so intre, soubo que non era un bico calquera. De súpeto, era sabedor das xenerosas intencións de quen o botara o vento, e xa sabía tamén con canto amor foran arrimadas as mans nas que nacera os beizos nos que fora creado.
Era unha mañan tan clariña , que os raios do sol eran ceibes para chegar ate onde quixeran, xa que non atopaban nada que os detubera. E decidira viaxar nun deses raios, e aproveitar a sua vida. Na sua esencia estaba marcado o seu destino, mais non tiña marcado o tempo no que debía chegar a él.
Sabía que non todos tiveran, nin terían, a sua sorte. Alguns naceran e morreran cáseque o mesmo tempo. Eran bicos os que os mesmos beizos depositaran no seu destino. Destinos moi diferentes. Unhas veces foran pousados con paixón noutros beizos e outras veces foran apertados contra as meixelas tenras dun neno. Ou arrimados con agarimo a fronte fervendo dun fillo. Outros, morreran o calor dos abrazos dalguns namorados, outros, nas curtidas mans dun avó.
Pero él era un bico no vento, e polo tanto non o ataba nada mais ca unha obriga interior de facer o que sabía que debía facer. Pero non tiña presa. Podía ir todo o de vagar que quixera.
Adicárase dende entón a percorre-lo seu camiño pola senda mais longa. Montárase nun raio do sol e deixárase levar polo vento, escomenzando dese xeito a mais fermosa viaxe que podia facer un bico.
A sua primeira parada fora pra enredarse na roupa bencheirenta que atopara prendida dunha corda dourada, corda que se abrazaba con forza o tronco dunhas árbores, tan cheas de cereixas, que as polas caseque acariñaban o chan. ¡Que ben o pasara xogando consigo mesmo as escondidiñas, por entre os buracos dos encaixes dunhas sabas, que de puro branco, cegaban!. Pechara os ollos e deixárase envolver nunha loucura de fragancias e caricias, que quixera que ouberan sido para sempre. ¡Que fácil lle oubera resultado deixarse tolear!. Mais con unha gran forza de vontade conseguira desfacerse do abrazo daquela roupa, pois sabía que coma esa experiencia tiña que haber milleiros.
E non se trabucara. Seguira coa sua aventura. Unhas veces co vento a favor e outras con él en contra, mais calquera das duas situacions era abraiante.
Sobrevoara rios longos coma mundos, nos que se vira reflexado e aquela imaxe deixarao sinxelamente abraiado, pois antes de terse mirado, non se imaxinara daquel xeito, tan inmenso e tan pouca cousa a un mesmo tempo. Despois daquela visión que tanto o sobrecollera, elevárase ainda mais para ver dende aló enrriba prados enteiros cheos de árbores que se deixaban acariñar pola brisa ou doblegar polo forte vento. Vento, vento, vento….que o atormentaba cando soplaba coma un furacán e que o adormentaba cando amainaba.
E nesas estaba cando chegara a sua primeira noite. Tan adormiñado estaba no berce da brisa, que non se dera conta de que os raios de sol que o levaran o longo daquel día, foranse agochando, de un en un, nalgun lugar onde ningen os mirara, e así deixar o ceu as escuras pra que nada entorpecese a sempre máxica aparición da dona do firmamento. E así a descubriu, fermosa, brillante e digna. Namorárase perdidamente da lúa nada mais mirala aparecer. E pasara toda a noite mirando para ela, sin que o sono se atrevera siquera a aparecer, tendo medo de estragar a maxia que xurdira daquel encontro.
E coñecera o sufrimento o mirala desdebuxarse pouco a pouco, cando os raios de sol voltaron a por él. Pero por moi prendado que quedara dela, debera seguir co seu camiño, mais deixaba colgado daquel ceu nocturno un anaquiño do seu corazón, un anaquiño que xa non lle pertencía, e que dende esa noite, brillaría na compaña de outros centos de miles de anaquiños de corazóns que tantos namorados deixaran antes ca él.
Voltara de novo a voar na compaña dos raios de sol, que esta vez o levaran cara o mar, e de novo se asombrara co espectáculo.
Nada mais chegar, puxerase a xogar coas areas que rolaban pola praia, e que non tiñan outra ocupación, ca aquela de rolar e rolar, empuxadas polo vento. Cando estivo canso de xogar, subírase no lombo dunha gran gueivota, e, agochado entre as suas plumas, sobrevoaran aquel mar que parecía de prata. Aquel animal planeaba a un suspiro da superficie, e mesmo parecía que quixese acariñar as olas, pero non se atrevía. Un voo rasante durante o cal, todo él, se impregnara daquel bendito cheiro a sal que xa por sempre lle faría compaña.
Tra-la travesía marítima decidira poñer de novo rumbo o interior. Dun brinco abandoara aquel asento de privilexio, dende onde contemplara aquel inmenso espello, prateado as veces, pero sempre profundo e misterioso.
E voltou a escuridade, e volveu namorarse. E de novo a noite en vela. E unha vez mais o sufrimento do amanecer…
Adicado a María Mariño, homenaxeada nas Letras galegas 2007.
Gracias Taosen, pola tua axuda
Y si cuando despertemos…
Publicado en ¿Poesía?, Imaxinando, Miserias, Reuniones conmigo misma el 8 mayo 2007 | 3 Comentarios »
Y si cuando despertemos
nuestras ganas de abrazarnos
han salido a por el pan,
y las manos que hablaban por nosotros
se entretienen en tejer desilusiones.
Y si cuando despertemos
tus caricias no me buscan,
por que tienen que arreglar el descosido
del faldón de la rutina.
Y si cuando despertemos
nuestros sueños se han dormido,
cansados de esperar en un cajón,
donde fueron a parar por un descuido.
Y si cuando despertemos
la vida ya se ha ido,
y mis ojos no te miran
por que miran al pasado.
…………….
Y RELEO...(siempre)
Levantado del suelo, de José Saramago
Y DESDE QUE ABRÍ EL BLOG...
-El río del olvido, de Julio Llamazares
-David Copperfield, de Charles Dickens
-El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald
-Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa
-El tiempo entre costuras, de María Dueñas
-Out, de Natsuo Kirino
-Sunset Park, de Paul Auster
-El Aleph, de Jorge Luís Borges
-De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami
-El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno
-Expiación, de Ian McEwan
-In vino veritas, de Francisco Castro
-Vida con Picasso, de Françoise Gilot/Carlton Lake
-Non hai noite tan longa, de Agustín Fernández Paz
- La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera
- Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro
-El viaje del elefante, de José Saramago
-El verano del inglés, de Carme Riera
-El diablo en la botella, de Robert Louis Stevenson
-Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, de Pablo Tusset
-Tren nocturno a Lisboa, de Pascal Mercier
-20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne
-A lagoa das nenas mudas, de Fina Casalderrey
-La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro
-El camino, de Miguel Delibes
-El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle
-Condenados a vivir, de José María Gironella
-La casa de los siete pecados, de Mari Pau Domínguez
-El hereje, de Miguel Delibes
-La muchacha de las bragas de oro, de Juan Marsé
-La catedral del mar, de Ildefonso Falcones
-La mano de Fátima, de Ildefonso Falcones
-Madame Bovary, de Gustave Flaubert
-La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
-Contra el viento, de Ángeles Caso
-Cuentos, de Emilia Pardo Bazán
-Verdes valles, colinas rojas. La tierra convulsa, de Ramiro Pinilla
-Cumbres borrascosas, de Emily Brontë (relectura)
-Jane Eyre, de Charlotte Brontë
-La elegancia del erizo, de Muriel Barbery
-Pedro Páramo, de Juan Rulfo
-La historiadora, de Elizabeth Kostova
-Diez negritos, de Agatha Christie (relectura)
-Cortafuegos, de Henning Mankell
-La montaña mágica, de Thomas Mann
-Tribulaciones de un sicario, de Eléna Casero
-Tango sin memoria, de Eléna Casero
-Gracias por el fuego, de Mario Benedetti
-La borra del café, de Mario Benedetti
-El guardian entre el centeno, de J D Salinger
-La tregua, de Mario Benedetti
-Presentimientos, de Clara Sánchez
-Días como todos, de Jorge Arbenz
-Nada, de Carmen Laforet
-El mundo, de Juan José Millás
-Mala gente que camina, de Benjamín Prado
-Relatos metroplitanos, de Mariano Vega
-Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez
-Diario, de Ana Frank
-La higuera, de Ramiro Pinilla
-La ladrona de libros, de Markus Zusak
-La Higuera, de François Maspero
-Blogs de papel, de varios autores
-El hombre duplicado, de José Saramago
-Una comedia ligera, de Eduardo Mendoza
-Erros e Tánatos, de Gonzalo Navaza
-Primavera con una esquina rota, de Mario Benedetti
-El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz
-El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon
-El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
-Cuentos de sabiduría, de Miguel Adrover Caldentey
-La mujer justa, de Sándor Márai
-Tres contos á beira do medo, de Xesús Cameselle Ben
-Relatos a cuatro manos, de Carlos Arias y Mariano Vega
-Don Juan, de Gonzalo Torrente Balletser
-Tokio Blues, de Haruki Murakami
-Juegos de la edad tardía, de Luis Landero
-A era de Lázaro, de Paula Carballeira
-Tierra firme, de Matilde Asensi
-La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca
-La tinta azul de la memoria, de Mariano Vega "El zurdo"
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-De nuevo, el amor, de Doris Lessing
-El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
-Levantado del suelo, de José Saramago
-El alquimista, de Paulo Coelho
-La colmena, de Camilo José Cela
-Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós
-Niebla, de Miguel de Unamuno
-Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán
-La dama del Nilo, de Pauline Gedge
-Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez
-Cartas para Claudia, de Jorge Bucay
-Memorias dun neno labrego, de Xosé Neira Vilas 
Diez negritos de Agatha Christie
Tuareg de Alberto Vázquez Figueroa


