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Archive for 4/10/07

El otro día tuve que hacerle una foto a mis, otrora, bonitos pies. Y me llamó la atención un pequeño detalle. El dedo meñique de mi pie derecho estaba como muy encogido. Se me hizo rara esa imagen, pero lo atribuí a que nunca me veo los pies desde esa perspectiva.

Lo que son las cosas. Ayer noche encontré la respuesta a ese encogimiento. Pero empezaré la historia por el día en que me rompí el dedo meñique de mi pie derecho.

Estaba solita (relativamente, ya que las niñas dormían). Boss curraba de noche y decidí darme el capricho de comer en la sala. Me preparé la bandejita con la cena, la cocacolita (¡qué tiempos!), unas pipas de postre……En fin, uno de mis pequeños lujos. Llegando a la sala, le arreé semejante patada a la pata de uno de los sofás, que vi el firmamento enterito. Aun sabiendo que es infinito nunca imaginé que pudiera tener tantas estrellas. Ni que decir tiene que no cené. Tenía un dolor brutal. Mi primera reacción fue agarrarme el pie con la mano, y noté un crujidito, con el que puse el huesecillo en su sitio, como me confirmó el médico al día siguiente. Desde entonces creo que el dedo quedó como muy…..digamos retrotraido.

Pues bien, anoche recordé ese episodio de mi vida, precisamente porque creo que me lo he vuelto a romper. Salía con prisas de la habitación que nosotros llamamos el cuarto de estudios, cuando una silla mal puesta se cruzó en la trazada que se disponía a recorrer mi pie. Tras el golpe, no se me ocurrió mejor cosa que darme de bruces contra el marco de la puerta. Recordé una por una todas las estrellitas vistas la primera vez. ¡Es increible!, ¡estaban todas!.

Total, que tengo la sensación de que mi dedo meñique cada vez se enrolla más en si mismo. Debe ser que no tenemos mucha comunicación, habida cuenta de que está muuuuuuuy lejos de mi cabeza. 

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