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Archive for 8/10/07

¡Pobres croquetas!

Muchas veces he oido aquello de que, en este pais (y supongo que en todos), los aficionados a un determinado deporte crecen según haya o no algun español destacando en dicho deporte. Y yo me pregunto ¿y acaso no es algo lógico?¿qué tiene tal cosa de malo?

Yo soy de esas. De las que se le va la vida en un deporte si alguno de los nuestros lucha por algo. Y me da mucha rabia que se nos considere aficionados de segunda, solo porque no hemos nacido con ese deporte en las venas. Y los que suelen considerarnos menos aficionados son aquellos que han seguido tal o cual deporte toda su vida. Y no entiendo por qué. Tal vez el problema está en la definición, “aficionados”, tal vez debamos aplicarnos otro término, pero el disfrute es el mismo.

Yo necesito que “me vaya algo en ello” para que me guste un deporte. No soy de las que ven un partido de lo que sea si no tengo un claro favorito. Necesito ese aliciente para que me haga vibrar, y si mi corazón no late al límite de sus posibilidades mi disfrute es casi nulo. Pero no critico a los que les gusta juegue quien juegue. Cada uno es como es, y no por ello pone menos pasión en una cosa.

Llevo ya dos fines de semana madrugando para ver a Alonso (mi impaciencia en grado enfermizo me impide verlo en diferido), y reconozco que me estoy dejando el alma. Hasta que llegó él yo no le hacía ni puñetero caso a la F1, a diferencia por ejemplo de mi hermana pequeña, que sigue este deporte desde que tiene uso de razón. Bueno, miento, ya hice un amago cuando llegó Pedro Martínez de la Rosa, y tras él Marc Gené, que no olvidemos que llegaron antes que Alonso. Pero por aquella época andaba yo más metida en motos, si no recuerdo mal, con Crivillé y Carlos Checa.

Ayer mi cama no se rompió de milagro cuando vi a Hamilton enganchado. Estaba recostada viendo la carrera y de pronto empecé a dar botes sin poder parar. Yo soy así. Cuando algo me gusta lo vivo muy intensamente. Y me ha sucedido siempre con todo. Aun recuerdo mi panzada de llorar de emoción cuando Conchita Martínez pudo con Navratilova en una final de Wimblendon. Sin embargo en otra final, esta vez de Rolland Garrós, que jugaban Bruguera y Berasategui, para mi perdió todo aliciente.

Ya podeis leer en el lateral de mi blog que soy como el viento, que hoy me gusta una cosa y mañana otra, pero sabed, que en cada cosa que me engancha me dejo la voz, las palmas, el sueño, el matrimonio y lo que haga falta, y sino que se lo pregunten a mis vecinos, cuando cada sábado mientras cocino y veo las clasificaciones, grito, me quejo, salto de alegría o dejo que se me quemen las croquetas, mientras mis hijas se llaman unas a otras para verme perder los papeles y cuchichean muertas de risa por mis aspavientos, dependiendo de los resultados obtenidos por mi Alonso.

En fin, que una es así de apasionada.  

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