Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 29 agosto 2008

La vi por el retrovisor, mientras aparcaba. La alegría de vernos duró el tiempo justo que tardé en preguntarle por los “niños”: ¡Se me ha muerto Sofía, ¿ya sabes, no?! 

Nunca sabré describir la resignación que vi en sus ojos, como si haber tirado la toalla le proporcionase alivio a tanto dolor. Debe haber agotado el llanto de tal manera que hasta las propias lágrimas desfallecían, no pudiendo avanzar más allá de la mejilla sino que allí mismo desaparecían, absolutamente agotadas de tanto derramarse.

Sofía era la segunda hija de Leonor. Tenía mis mismos años y un aneurisma cerebral se la llevó con 36, de una manera terrible, mientras cenaba con su marido y su niño de diez años. Así, sin tiempo para protejerse de unas miradas que no podrán olvidar lo que vieron.

No sería sincera si dijese que Sofía era mi amiga, pero tampoco lo sería si afirmase que es necesaria la amistad para sentir afecto por alguien. Las palabras de Leonor no han parado de rebotar dentro mía desde que las oí. Es dramáticamente curioso comprobar que la muerte de alguien no es lo que nos provoca el dolor, sino que éste aparece en el momento que nos enteramos de ello. No es cierto, entonces, aquello de que el tiempo amortigua el dolor. Han pasado casi tres años y a mi me duele como si fuese ayer.

Anuncios

Read Full Post »